viernes 18 de julio de 2008

Bruce Springsteen & The E Street Band (2008) Estadio Santiago Bernabéu. Madrid

Lugar: Estadio Santiago Bernabéu
Fecha: 17 julio 2008
Asistencia: 60.000 personas
Precio: 76 euros (entrada general)
Artistas Invitados: -
Músicos: Bruce Frederick Joseph Springsteen Zirilli (voz, guitarras y armónica), Clarence 'Big Man' Clemons (saxofón, percusión y coros), Garry Tallent (bajista), Max Weimberg (baterista), Roy Bittan (piano y sintetizador), Steve van Zandt (guitarras, mandolina y coros), Nils Lofgren (guitarras y coros), Soozie Tyrell (violín y coros), Charles Giordano (teclados y órgano), Patti Scialfa (guitarras y coros)



Setlist: Night, Radio Nowhere, Lonesome Day, The Promised Land, Spirit in the Night, Brilliant Disguise, The River, Cover Me, Trapped, No Surrender, Out In The Street, Because The Night, Cadillac Ranch, Living In The Future, Mary's Place, Summertime Blues, Tunnel Of Love, The Rising, Last To Die, Long Walk Home, Badlands
Bis: Jungleland, Seven Nights To Rock, Born To Run, Bobby Jean, Dancing In The Dark, American Land, Twist And Shout / La Bamba


Dale al botón. Venga, venga. Dale al random, a ver qué sale. Una noche preciosa, una temperatura ideal, un sitio perfecto con pulserita entre las primeras filas, compañía más que grata. Hay ganas, hay muchas ganas y ya uno no sabe qué hacer para templar la ansiedad. El público de la grada izquierda se levanta y comienza a aplaudir. Señal inequívoca de que están viendo a los músicos aproximarse al escenario. Efectivamente, instantes después van saliendo, uno a uno, como siempre, entre sombras, ocupando su sitio ordenadamente. Salen Bruce y Clarence y es el delirio. ¿Estamos o no estamos, cojones?



Suenan Night, Radio Nowhere, Lonesome day, la enorme The Promised Land (que provoca el primer karaoke universal de lololos, que se repetirá un montón de veces a lo largo del concierto), y la entrañable Spirit in the Night, en la que Bruce se da el primer baño de masas y permite a sus fieles manosearle. Confieso que me fijo en la pantalla para comprobar si alguien le toca el culo o el paquete en un exceso de devoción, pero todo es tan exquisito que hasta eso se respeta a pesar de tener al maestro de ceremonias tan cerca.




El sonido comenzó siendo una amalgama de decibelios son control que amenazaba con tumbar a las primeras filas, pero poco a poco fue mejorando. La gente, dispuesta a pasarlo bien a toda costa, a cualquier precio, por encima de quien hiciera falta, lo obvia. En algunos momentos incluso desde las primeras filas se aprecia a nuestras espaldas un molesto eco que seguro no hizo las delicias de los más alejados. Bienvenidos al rock de estadio. Pero la entrega es total y la gente se la suda. El rock es para disfrutar y ahí está Bruce, hecho carne para cada uno de nosotros, arengando, gritando, agitando. Esta foto es de Carlos Barajas, de El Mundo:



Se le ve contento, se ríe, lo pasa bien, se entrega, mira a los ojos de los que tiene delante, mira a la cámara y por las pantallas gigantes laterales se le ve carcajearse. ¿Sabes Bruce? Lo de recoger los carteles de la peña con las canciones que quieres que toques queda muy bien y es divertido. Te lo montas bien, desde luego. Me quedo con la imagen de cuando te pusiste a rebuscar entre todos los cartones recopilados al lado de la batería de Max, lanzándolos al aire en plan diablo de Tazmania y cogiendo uno a boleo. Eso crea una sensación de compadreo que nunca había vivido. Además, elegiste bien. Sin solución de continuidad llegan tres sorpresas como Brilliant Disguise (por fin en directo para mi, aunque lenta de revoluciones), The River y Cover me (sorpresón ochentero discotequero, me encanta aunque sonó regulera).



Durante estas canciones sufrí cierta desconexión del concierto y algo me dice que vosotros también, ¿a que sí Bruce? ¿Puede uno desconectarse tras esas tres canciones? No me digas por qué, pero sí. Pero quiero pensar que te diste cuenta y le dijiste a la banda "a tomar por culo, carrusel". Trapped, No surrender, Out in the street (festiva y disfrutable como pocas), Because the night (ya me explicarás alguna noche de copas por qué se la regalaste a Patti Smith) y Cadillac ranch no sólo me devolvieron al concierto, sino que amenazaron con dejarme vació de reservas. Gracias al cielo parasteis.

Os quedó muy bien también la parte de Living in the future y Mary's place (aunque yo hubiera preferido un Tenth Avenue, pero bueno), con todo ese rollo de pasearte otra vez de un lado a otro, mirar a la cámara, derrapar con las rodillas por el escenario, el predicador televisivo... además, no te enfadaste cuando un chavalote de las primeras filas te robó el micro y pegó un berrido inapropiado. Es más, te estuviste riendo un buen rato.


Te puedo asegurar una cosa: nunca he visto a un estadio tan calladito como cuando tu lo pediste. Realmente la gente te respeta, chaval. Te adjudico otro mérito: por momentos se me olvidaba que estabamos en un estadio con 60.000 personas. A mi espalda no existía nada y, delante, sólo música a todo trapo. ¿Estoy en el Bernabéu o en La Riviera? Si no fuera porque también es divertido mirar alrededor y ver las gradas llenas, elegiría la segunda opción.

Es en este punto del concierto cuando constato que la edad intenta agarrarme pero yo me escapo, puesto que siento cierta debilidad. Pienso en lo que nos queda por delante e intento dosificarme. Summertime blues me viene de perlas para esto, y Tunnel of Love casi también. Por cierto, la banda en este punto ya está sonando de lujo, algo que se confirma con The Rising (vuelta al desfonde físico), Last to die y Long walk home. Ésta última fue uno de los pinchazos del concierto, debido a que el público no respondió en la parte en la que le toca cantar el estribillo. Cantabas y te escuchabas perfectamente entre una nube de cabezas que parecían estar a otra cosa. Ni presentar nuevo disco ni hostias, estamos en un estadio y aquí la gente quiere gramola, quiere levantar sus brazos y salir del estadio gritando "¡la hostia!".

¿Gramola ochentera tal vez? Sí tío, vamos. Traca final para acabar de ponerlo todo patas arriba. Ahora ya toca darlo todo. Hay quien asegura que no siente los pies y amenaza con retirarse, pero aguanta estoicamente. Badlands (ooooh ooooh oooooh ooooooh oooh), Junglelad, Seven days to Rock, Born to Run con las luces del estadio encendidas y todo cristo con las manos en alto (¡esto es rocanrol, julandras!). ¿Esto ya no puede ser mejor? pregunta alguien. Justo comienza Bobby Jean y él mismo se responde, sonrisa ancha y de nuevo brazos en alto. ¿Habrá más? Toma Dancing in the dark. Bises de escándalo. ¿Quitarse el sombrero o llevarse las manos a la cabeza? Más de uno ya pedía la hora.

La festiva y cervecera American Land parece que pone broche, aunque el respetable espera al menos una más. El paripé del rock obliga a Bruce a suplicar al público "¡no más, no más!" con la guitarra en la mano. Cuando considera que nos lo hemos currado lo suficiente, se cuelga de nuevo la guitarra y hala, venga, un Twist and Shout con La Bamba de por medio que pudo durar diez minutos igual que pudo durar treinta. Si hay algo que me gusta de la E Street Band es su capacidad para transmitir la impresión de que pueden estar tocando durante días hasta quedarse solos. Son colegas de barrio y eso marca.

A eso de la una de la madrugada, casi tres horas después, minuto y resultado: exhausto, desfondado, saciado, sudoroso, con unas gafas de sol rotas y pisoteadas, deshidratado, hambriento, casi pálido, deseoso de una enorme cerveza congelada, risueño, contento, satisfecho, sobrepasado, abrumado. Me gustó más el concierto de noviembre en el Palacio de los Deportes, por 'íntimo' pero este también me descorchó.

No fue un concierto de emociones, fue un concierto de derroche, de energía descontrolada y hay quien no puede literalmente más. Mientras la gente desaloja, la misma grada que saludó a la banda antes del concierto ruge con fuerza, alza los brazos, hace gestos de alabanza. ¡No irse, no irse! Pero sí, se van. ¡Se habrán quedado a gusto los muy cabrones! No es fácil aguantar tres horas de concierto de la E Street Band dándolo todo y siguiéndole el ritmo a ese portento que lidera sobre las tablas pero... Bruce, como siempre te digo... ¡quiero la revancha! Pues nada, el domingo que viene.


Crónicas para que te aburras de leer:
- Rock and Blog
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- Springsteen Corner (fotos y videos)

viernes 11 de julio de 2008

Vendo una entrada (o dos) para Bruce Springsteen

Vayamos al grano. Vendo una entrada (o dos, según necesidades de los interesados) para el concierto de Bruce Springsteen del 20 de julio de 2008 en el Camp Nou de Barcelona.

Me sobra por baja entre mis amigos, así que el que la quiera comprar estaría sentado con nosotros. Sí, sentado porque es de grada, en el sector 205.

Por supuesto, la(s) entrada(s) se vende(n) al precio original de taquilla, que si no recuerdo mal son 76 euros. Si alguien está interesado, no tiene más que decirlo. Saludos a todos.

miércoles 9 de julio de 2008

- TPAR (2008) Sala La Sal. Madrid

Lugar: Sala La Sal
Fecha: 4 julio 2008
Asistencia: 100 personas
Artistas Invitados: -
Precio: 6 euros
Músicos: Oscar Amaro (voz y bajista), Jaime Sanz (guitarra y coros), Gustavo Camacho (baterista), Luisfer (guitarrista)


Setlist: Far lakes, Número 1, Hoy te marchas, Quién sabe quién, Que el sol te cambie, Canción corta, Por qué quieres qué, Yo entendí, Noches como antes, Por siempre, Al otro lado del mar, Jaime, Hoy
Bis: The reason (versión de Hoobastank), Por qué quieres qué




El mundo del espectáculo es injusto con The Perdidos al Río (más conocidos universalmente como TPAR). Cuando mejor tocan, menos gente va a verles. No es que anteriormente hubieran paseado palmito reventando garitos, pero sí que lograron amasar cierto poder de convocatoria fiel que, poco a poco, les situaba en el mapa. Sin embargo, varios meses sin dar señales de vida por los sonidos de la noche (hay que dejarse ver más) convirtieron su regreso a los escenarios, a su bien conocido escenario de La Sal, en una cita inmejorable para saludar a los acólitos.

Porque mientras en los grandes conciertos los asistentes expresan con desenfreno todo su cariño hacia unas estrellas que no conocen, en los más pequeñitos músicos y público establecen una relación directa, personal, 'viceversesca', simbiótica, necesaria. Que sí, que cuando estás entre 80.000 personas (o las que sean) y te dan las gracias desde el escenario por estar allí te hace ilusión pero, qué demonios, no es lo mismo cuando puedes abrazar uno por uno a los componentes del grupo antes y después. Y saludas a las novias, a los amigos, a los conocidos, a los compañeros de trabajo de los amigos, y aquello termina siendo como un tanatorio, sólo que no te da vergüenza alegrarte de ver a la gente.




Todo el bar es un backstage gigante, pero es que, además, puedes entrar el backstage enano y saludar y volver a saludar, y dar ánimos, hasta que te retiras y esperas, como en cualquier otro concierto, a que la banda tome el escenario. A partir de ese punto, la música en directo es eso, música, aunque puedas seguir haciendo gestos hacia los músicos, y aunque ellos saluden casi uno por uno a cada integrante de su concurrencia. La celebración colectiva arranca, toma forma, camina y adquiere conciencia de sí misma al cabo de unos minutos. Ya sólo queda que ambas partes se dejen llevar y todo hecho. No faltan las bromas sobre Amy Winehouse, que toca a esa hora en Arganda del Rey. Óscar agradece que el público les haya elegido a ellos y aclara que, total, Jaime es incluso más politoxicómano que ella... yo ahí lo dejo.

Ataviado con una forofera aunque siempre apropiada este verano camiseta de España, y con su Gibson SG en ristre, Jaime trabajó sin descanso para darle al sonido eminentemente pop de TPAR ese necesario toque rock que siempre se agradece, y más en directo. Porque la música en vivo no es nada sin mala leche, sin distorsión, sin un algo de agresividad. Luisfer, el otro guitarra, es su complemento perfecto y entre los dos construyen y construyen alrededor de las líneas de bajo de Oscar y los aporreos de Gustavo, el hombre que volvió de la muerte para tocar la batería incluso con las muletas y los muñones y con lo que haga falta.

Sus canciones más añejas, como Quién sabe quien, siguen tirando hacia la frescura de un pop ochentero muy Secretos. Porque Óscar no lo puede evitar, porque esa música le pone, porque esa época le inspira, porque le permite divertirse mientras canta con suavidad. La canción Jaime continúa por ese camino, pero va un poco más allá, suena musculosa y se convierte en lo mejor de su repertorio. Es una pena que se olvidaran por el camino su toque más U2, porque estos tipos de las fotos tienen alguna canción, como Southgrass Station, que suena habitualmente en mi mp4 ya por derecho propio.



La sorpresa de la noche fue una más que correcta, rockera y clavada The Reason, de Hoobastank. Quedó claro que como grupo de versiones, de esos que tan de moda están ahora en estos años de cierta sequía de ideas, se ganarían la vida de miedo. Era la traca final, pero la insistencia del muy respetable hizo a los músicos regresar bajo los focos para acabar su actuación repitiendo Por qué quieres qué. Aplausos y más aplausos, 'se encienden' las luces del lugar y en lugar de púas, baquetas y botellas de agua, los músicos regalan abrazos y efusivos agradecimientos. Puestos a elegir y bien pensado, me quedo con lo segundo (aunque una púa según de quien también mola, eh). "¿Para cuando la crónica?... pues para cuando me paseis las fotos". Ea, pues ya está.



No dejes de visitar:
http://www.myspace.com/tpartheperdidosalrio
http://tpar.iespana.es/
http://www.pablonicenboim.tv

viernes 4 de julio de 2008

Encuestas de Mercadeo Pop

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lunes 30 de junio de 2008

- Bob Dylan y Amaral (2008) Parque Regional de Gredos. Hoyos del Espino (Ávila)

Lugar: Finca Mesegosillo, en el Parque Regional de la Sierra de Gredos, en Hoyos del Espino (Ávila)
Fecha: 28 junio 2008
Asistencia: 10.000 personas (sold out)
Artistas Invitados: Pedro Javier Hermosilla
Precio: 34 euros



BOB DYLAN

Músicos: Bob Dylan (voz, teclado y harmónica), Tony Garnier (bajista), George Recile (batería), Stu Kimball (guitarra rítmica), Denny Freeman (guitarra principal), Donnie Herron (violín, viola, banjo, mandolina eléctrica, pedal steel, lap steel)

Setlist: Rainy day women #12 & 35, Lay lady lay, Just Like Tom Thumb's Blues, Tweedle Dee & Tweedle Dum, Positively 4th Street, The Levee's Gonna Break, Moonlight, Honest With Me, The Lonesome Death Of Hattie Carroll, Tangled Up In Blue, Ballad Of Hollis Brown, Highway 61 Revisited, Mississippi, Summer Days, Ain't Talkin'
Bis: Thunder On The Mountain, Like A Rolling Stone


AMARAL

Setlist: Kamikaze, Tarde de domingo rara, Moriría por vos, Las puertas del infierno; Resurrección, La barrera del sonido, Marta Sebas Guille y los demás, Estrella de mar, No sé que hacer con mi vida, Escapar, En el rio, Alerta, Cómo hablar, El blues de la generación perdida, Te necesito
Bis: Es sólo una canción, Revolución, Sin ti no soy nada




Mira, ahí está, es él, fíjate, lleva su sombrero, se coloca ante su teclado, de lado, no saluda, se pone a lo suyo y la concurrencia observa expectante. Estamos ante un mito, una leyenda viva que se empeña en no dejarse fotografiar, lo cual obliga a los espectadores a concentrarse en él. Primero en él y en su música después. No habrá souvenir del concierto en forma de fotografía, de modo que no queda más remedio que hacer fuerza para fijar su imagen en la memoria y poder decir aquello de "yo una vez vi a Bob Dylan". Luego llega la música.

Cuando la música llega lo hace por la puerta grande, haciendo fácil lo difícil, consiguiendo que un repertorio a ratos irreconocible para gran parte del público debido al ejercicio continuado de deconstrucción de las versiones originales suene apetecible y musculoso. Los incondicionales disfrutan, recitan, saltan incluso, sonríen y asienten. Les gusta lo que ven, les gusta lo que oyen, les gusta incluso la voz cavernosa, rota, gutural de Bob. Por momentos parece Bob Dylan revisitado por Phil Anselmo o Max Cavalera. Una clase magistral de blues de libro. Era difícil meter cámaras, pero un amigo de Last FM nos pasa estas dos en exclusiva:





Ensimismado con tu teclado, los incondicionales alcanzan el extasis cuando Bob levanta la cabeza y agarra la harmónica, su harmónica. Baila un poquito, con timidez, no para de mover el culete, de flexionar levemente las rodillas. Se nota que disfruta. Hay quien cree verle sonreir, hay quien le pide un saludo. Esos no son los incondicionales, sino que son los que esperaban que Dylan tocara la guitarra, luciera su voz nasal de siempre y desplegara su arsenal de clásicos hasta ganar por KO y por la vía rápida.

Como no hay fotos, para ellos no hay entretenimiento alternativo, así que se trata de buscar algún detalle, algún algo. O eso o tumbarse en el cesped a escuchar tranquilamente viendo anochecer. Pero siempre escuchando. No se puede quitar la oreja de lo que suena, no se debe. El concierto comenzó todavía con luz natural y según fue anocheciendo se constató que los técnicos de luces tendrían poco trabajo: apenas cinco pequeños focos colocados en mitad del fondo alumbraban a los músicos. Durante un rato, sólo las luces del pie del escenario daban un poquito de vida. La austeridad extrema hecha carne.

Tras algo más de una hora de lección del maestro llega el bis. En este punto se produce el guiño esperado, el guiño sorprendente, con un Bob que se arranca a poner música con su teclado a los gritos de "oe oe oe oe" de la gente. Totalmente inesperado por ser un gesto procedente de un tipo que hasta entonces había interactuado cero con su público.



Por si fuera poco, luego cae Like a Rolling Stone y suena casi idéntica a como suena en todas nuestras cabezas.



Por fin todo el mundo puede cantar, por fin muchos ponen música a la fotografía que han conseguido fijar en su mente. Pero ya está, se acaba la clase. Los alumnos más aplicados quedan satisfechos aunque desean más. El resto de la clase queda satisfecho pero se muere por salir al recreo. Riiiiiiing. Todos al patio. O sea, a la barra.


El recreo es más largo de lo anunciado y eso convierte las barras en un campo de batalla del cual es mejor escapar. Antes da tiempo a entablar con la muchachada del pueblo, que va contando a quienes les quieren escuchar que hoy les han hecho pagar 34euros para pasar por una pradera a la que ellos diariamente llevan gratis a sus ovejas a pastar. Puede uno acordarse entonces de aquello que decía Bono sobre Bob Dylan y su gira interminable: "No importa donde vivas, al final Bob irá a actuar a tu pueblo". Bono acertó de lleno en lo que a Hoyos del Espino se refiere, pero no pudo adivinar que tocaría como 'telonero' de Amaral.

Una vez paladeada la actuación fronteriza de Dylan el público, ya predispuesto de por sí a pasarlo bien, se dispone a darse un homenaje en toda regla. Se abre al enorme telón rojo que preside el escenario y se constatan varias cosas, como que todo el montaje despreciado por Dylan (luces, pantallas y demás) pertenece a Amaral, y que fue un acierto en términos generales el orden de las actuaciones, más allá de estrictos protocolos. El pop guitarrero y accesible de los zaragozanos es ideal para aquello de coger carretera y manta, y sí, ellos sí, ellos hacen lo que la gente espera, ellos clavan un éxito tras otro y ellos convierten su actuación en uno de esos ejercicios de karaoke desenfrenado.




La noche y el día. El paso de la admiración a la camaradería, del respeto silencioso al griterío, al mar de brazos en alto a la celebración colectiva, del blues al pop, de la austeridad absoluta al espectáculo visual. Amaral suenan contundentes, con Eva sobresaliente a la voz (pero no demasiado torbellino en actitud, se podría esperar más de ella en este aspecto), con Juan guitarreando aquí y allá con su habitual buen gusto, y con el resto de la banda de anónimos cumpliendo con solvencia. Su último trabajo discográfico, Gato negro dragón rojo (2008), es una buena colección de canciones fácilmente masticables, que se suman perfectamente a las píldoras radiadas hasta la locura en la radiofórmula (aunque fueron recibidas con bastante frialdad en su mayoría). Nada puede fallar y nada falla. (Foto de la Agencia EFE).



Se apuntan a la moda ya instaurada y arraigada de hacer un par de canciones en acústico a mitad de concierto, apuesta que sirve acaso para que Eva se luzca aún más, pero ya. Venga, retomen ustedes el brío, denle a las lucecitas y enciendan al personal, que está a sus pies. Juan canta una canción. La destroza más bien, aunque sirve para romper su timidez e incluso introduce al final los estribillos de Spanish Bombs de los Clash y de Que no, de Deluxe. Además, solicita del público un fuerte aplauso para sus técnicos y pipas porque, según desvela, "trabajar con gringos a veces es complicado", y aclara que el retraso del inicio de su actuación se debe a que la gente de Dylan no les puso las cosas muy fáciles. Un poco chivato nos resultó el amigo Juan, pero bien enfadado tenía que estar para arremeter, aunque fuera de manera colateral, contra el ídolo superior.

En la recta final sube el octanaje, se descarga la traca final, y llegan la vuelta al ruedo, las dos orejas y el rabo. Bueno, el rabo no se lo llevan porque incomprensiblemente dejan fuera del repertorio Días de verano, uno de sus mejores y más celebrados temas. Un detalle muy Dylan. Pero han sido dos horas de actuación compensada, pensada, derrochada y entregada, así que se les perdona.

Se encienden las luces y uno cae en la cuenta de que está en mitad de la sierra de Gredos, ya que el frío cala repentinamente a medida que la gente se va dispersando. Se dispersan también los que vieron gratis los conciertos en la distancia, en un pinar al otro extremo del escenario. Hacer conciertos en la montaña tiene estas cosas. Durante la noche y a la mañana siguiente, en el cámping no sonó ni una canción de Bob Dylan, ni una canción de Amaral. No es su terreno. En estos lugares, como sucede con Camela en las gasolineras, reina Barricada, de largo. "Sólo quiero ser más rápido que ellos echar todo a perder...". Otro clásico.


Esto publicó El Norte de Castilla:






Crónica del diario Público:






A El Mundo le gustan las paranoias, como siempre:




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Visita:
http://www.amaral.es/2806-hoyos-del-espino-avila.html
http://www.musicosenlanaturaleza.es/
http://www.boblinks.com/062808s.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Bob_Dylan
http://www.bobdylan.com/
http://www.lastfm.es/event/470092
http://www.lastfm.es/music/Amaral
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