- Skunk Anansie (1999) La Riviera. Madrid

8/01/2007 12:35:00 a. m. Publicado por David Gallardo

Lugar: Sala La Riviera. Madrid
Fecha: 2 noviembre 1999
Asistencia: 2.000 personas
Artistas Invitados: -
Precio: 2.700 pesetas
Músicos: Deborah Dyer 'Skin' (voz), Richard Keith Lewis 'Cass' (bajista), Martin Ivor Kent 'Ace' (guitarrista), Mark Richardson (baterista)




El concierto del calor, el sudor y el impacto visual. Calor y sudor en pleno noviembre porque La Riviera era una olla a presión (a pesar de que nos bebimos unas cuantas cervezas antes de entrar, no fue necesaria visita alguna al WC, curioso experimento empírico). Impacto visual porque comenzó con los cuatro músicos entre sombras por el escenario, para entrar a todo trapo, lumínico y sonoro, con el tema Charlie Big Potato, y con Skin enfundada en una especie de abrigo de camuflaje con capucha que la tapaba por completo.

En esta gira Skunk Anansie presentaban su tercer disco de estudio después de Paranoid and Sunburnt (1995) y Stoosh (1996), el cual responde al título de Post Orgasmic Chill (1999). No he podido encontrar el setlist de este concierto, pero no faltaron, aparte de Charlie Big Potato, canciones como We don't need who you think you are, Lately, Secretly, Follow me down, All I want, We love your apathy, Selling Jesus, I can dream y Little baby swastikkka. Ciertamente, un pedazo de concierto apoyado en composiciones brillantes, siempre fluyendo entre el rock más guitarrero y melodías de enorme fragilidad y sensibilidad.

Esa leoparda que responde al apodo de Skin tuvo al público comiendo de su mano en todo momento, gracias a una voz potente y melosa, gritona y susurrante a la vez, y a una actitud ciertamente salvaje. No dudó en pasearse sobre las barras situadas en los laterales del escenario, agarrándose a su estructura, mientras se contoneaba y pateaba los vasos que encontraba a su paso, ante la estupefacción del personal!

Tras casi dos horas de actuación, se encienden las luces y te descubres sudoroso, rodeado de tipos sudorosos, pero te da igual. En cierto modo, esa es la magia de estos actos compartidos de adrenalina y endorfinas. El camino a casa fue duro... tanto que en ese intervalo decidí que a la mañana siguiente, la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid tendría que verse privada de mi persona. Buenos tiempos aquellos.



Las crónicas de aquella noche hablan de fuerza, electricidad y decibelios para dar y tomar. Maurilio de Miguel, en el diario El Mundo, lo vio claro:

Dejaron el mejor sabor de boca en la última edición del Festimad y, anteayer por la noche, repitieron suerte, también en Madrid. El cuarteto, que capitanea la electrizante vocalista que atiende por Skin, llegó vestido de rigurosa camiseta negra para desarrollar toda una tabla gimnástica en el escenario. Derrochó energía a raudales y contagió su espíritu épico al personal. Tal vez el volumen fuera excesivo, pero no pueden decirse más que lindezas acerca de la definición que adquirió su sonido.

Un sonido de power pop, tan atronador como diáfano. Para cuando los Skunk Anansie llegaron a los bises, abriéndolos con su interpretación de Apathy, ya habían demostrado de todo menos apatía bajo los focos: ritmos esquizoides, terciopelo melódico para la balada, poderes rayanos en el metal, latigazo funky y unos dibujos roqueros de guitarra para quitar el hipo, rabia punk y hasta esencias de corte soul.

Post orgasmic chill se denomina, en cualquier caso, el trabajo que nos venían a presentar y de él ejecutaron los sencillos Charly y Secretly. Al final, la voz prodigiosa de Skin tembló como nunca y tras amagar con despedirse, la cantante se enredó en un jugoso diálogo con el público, con propina vocal a capella.

Quedaba, no obstante, el tema Swastika para ponerle la guinda a sus decibelios. Mitad hada buena y mitad diabólica, Skin posee un gran talento dramático. Hoy por hoy, es una de las vocalistas con mayor capacidad de metamorfosis en el panorama del pop internacional.

Por su parte, Esteban Pérez, de la revista gratuita Todas las Novedades, coincidió bastante con el cronista anterior:

Es público y notorio. Este grupo no solamente mejora en cada una de sus entregas discográficas, sino que esa mejora, corregida y aumentada, la ofrece cada vez que se presenta en un escenario de nuestro país. Skunk Anansie llegaron primero como teloneros de Lenny Kravitz y prácticamente se lo comieron. Desde entonces han ido abordando locales de mayor aforo y cada vez se han mostrado más sólidos, más contundentes y con un repertorio que, poco a poco, se va haciendo un nudo de garantías.

No es solamente que la banda suene de maravilla, sin perder nunca la oferta melódica cargada de intensidad y dureza. Es que, además, cuentan con una vocalista que es todo un espectáculo en directo, que es capaz de coger al público en el primer tema, engancharlo y no soltarlo hasta haberle dado una buena paliza de saltos y apretujones.

Realmente, es asombroso ver cómo Skin destila su voz al mismo tiempo que ejerce de maestra de ceremonias echándose encima todo el espectáculo de un show que, escenográficamente, no tiene nada. Solamente ella, llenándolo todo, con el aporte de unos musicazos que siempre están en línea, es más que suficiente para desgranar un repaso a los tres discos de la banda con un acierto redondo y con una fluidez que permite que el show no tenga un sólo parón. El rock de Skunk Anansie recoge la oferta más contundente y dura y lo presenta con unas formas contemporáneas en las que el nivel instrumental es tan necesario como evidente.

La manera como el grupo interpreta sus canciones es cada vez más acertada, con más inclusiones certeras y con un nivel medio de tiempos rápidos que, cuando paran, se ven realzados por composiciones relajadas que dan pie a lucimientos vocales por parte de Skin. El resultado es fantástico. En La Riviera volvieron a demostrar que ya son, por derecho propio, un grupo plenamente consolidado y que, si no les pasa nada, no pueden sino crecer.

2 comentarios:

  1. Paolo dijo...

    Unos de los pocos conciertos a los que he asistido pagando y he de decir que mereció la pena. Alli estuvimos Pedro "el Auti", el creador de este diario musical y el que suscribe. Cervezas corrieron para aderezar un espectáculo en el que se salto y se grito sin parar. Aunque Skin se desinfló un pelin en los bises, si mi memoria no me falla, mantuvo un ritmo frenético hasta ese momento. Una pena que se ya no se pueda disfrutar de este grupo. Nos quedara el recuerdo.
    Mi enhorauena para Gallar por la página y mis disculpas por prodigarme tan poco.

  2. Anónimo dijo...

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