Ikonoo (2009) Sala Gruta 77. Madrid

10/30/2009 01:44:00 p. m. Publicado por David Gallardo

Lugar: Sala Gruta 77. Madrid
Fecha: 27 octubre 2009
Asistencia: 100 personas
Artistas Invitados: Ánima Vudú
Precio: Gratis
Músicos: Patirke (vocalista), Miguel Ángel (guitarrista) Vincent (guitarrista), Nano (bajista), Manu (baterista)

Setlist: El mundo es tu casa, La esencia de las cosas, Apátridas, Molly, Nostalgia, Zombie (versión de los Cranberries), Inconsciencia



Esto no es publicidad subliminal, no es 'product placement', ni tampoco un patrocinio de esos que llaman 'naming right'. Esto es propaganda stalinista, la paranoia más lúcida jamás escrita Joseph Goebbels, esto es un cortés emplazamiento a que abras tus orejas a Ikonoo mientras te pongo una pistola en la sien. Lo cierto es que no tienes alternativa y me gusta que así sea.

La cosa es que el otro día participaron, junto a la banda de punk y rock urbano Ánima Vudú (bastante aceptables en lo suyo), en la décima edición del Concurso de Rock organizado por la sala Gruta 77. No voy a negar que ver a Ikonoo sobre las tablas de este mágico local me hizo feliz. Por si fuera poco, su actuación me brindó la oportunidad de adentrarme en el cuchitril lleno de pintadas y de servicios mínimos que es el camerino, pequeño santuario por el que han pasado auténticas leyendas de la música con pelotas.






Ay, los conciertos de amigos, cómo son. Hay que estar ahí, apoyando, como en los tanatorios o en los hospitales, aunque por motivos más lúdicos. Se comparten recuerdos, se reparten abrazos, se brinda, se saluda a buena gente a la que a lo mejor tienes indebidamente perdida... mientras a los que tocan se les buscan defectos y flaquezas. En ocasiones aparecen notas resbaladizas, pero mientras los de arriba tocan los de abajo sonríen. Siempre ha sido así y al final de la noche se llega a un acuerdo satisfactorio para las partes en la barra del local de turno.

Y es que son amigos, no la familia. Porque Bono es ese padre que te abandona cuando llegas a la madurez aunque luego sigue haciéndote deliciosos regalos; Springsteen es el tito cachondo que siempre la monta en las fiestas familiares; y Angus Young es ese primo desequilibrado que de vez en cuando sale del psiquiátrico para sacarte de juerga a pesar de la oposición de tu mamá. Pero los amigos son otra cosa y con ellos te une el deseo libre de una vida mejor a su lado, y mejor si puede ser con sexo, drogas y rocanrol.




Es entonces, más allá de divagaciones cerveza en mano, cuando miro al escenario y veo a Vicente, ese chavalín que en septiembre de 1992 se plantó en su primer día de instituto con una camiseta del Out of Time de REM como reclamo para hacer nuevos amiguitos. Diecisiete años después aporrea su guitarra encordada al revés para una bestia zurda (y parda) como Jimmy Hendrix y en el lugar se constata que 'Elvis is still in the building'.

Algo de pop, algo de rock, guitarras con cierto poso grunge, sonido clásico, una versión de los Cranberries, momentos inspirados que luchan por sobreponerse a esos instantes en los que parece que todo se va a la mierda (cosas que pasan, les sucede a U2 con frecuencia en directo y la peña lo recibe con jolgorio). Todo ello armado en torno a una voz que está en algún punto entre Aurora Beltrán, Rebeca Jiménez o Eva Amaral, pero que no evita la sensación de que Ikonoo quieren tocar tantos palos que al final no sabes si eres el verdugo o el ejecutado.




A falta de una línea estilística profundamente definida hay canciones notables -¡nada más y nada menos!- así como galones y galones de ganas, pasión y amor por la música. Se les nota en las caras, saben disfrutar de la música lejos de los parámetros del negocio, algo tan fundamental como defender ante el público composiciones con empaque apoyadas en una sección rítmica efectiva y con muchas horas de trabajo en sus manos. Canciones sencillas y directas que, eso sí, en ocasiones pecan de exceso de ornamentación, digámoslo, pero ese es el precio a pagar por tener dos guitarras que se alternan en la sección rítmica y los primeros planos.

Ikonoo no llevan demasiados conciertos en su chepa, pero me consta que ensayan con rigurosa rectitud y con las luces largas convenientemente encendidas. No para asustar a los que se cruzan en sus noches como si fueran ciervos deslumbrados en una solitaria carretera comarcal, sino para alumbrar su camino de empinado recorrido hacia la cumbre. Y es que, tal y como está escrito en las rampas de esa montaña demente que es el Angliru, sólo el infierno te llevará a la gloria.






Visita
www.ikonoo.com
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9 comentarios:

  1. Juanjo dijo...

    Anda! no sabía que Vicente andaba metido en éstos asuntos, si me lo has comentado no me acuerdo jeje A ver si les va bien. El concurso ése lo hacen todos los años, Víctor participo con D-side uno o dos años.
    Para alguna vez que toquen, si cae en finde, avísame que a mí éstas cosas me molan.

  2. Anónimo dijo...

    Vicente está en todo, es omnipresente y polivalente...ja, ja.

  3. Ana dijo...

    Viva Ikonno, Vicen siento no haber estado alli, pero no faltaré en la próxima ocasión.

  4. Katia Nuila dijo...

    Que alegría ver un sueño haciendose realidad, Felicidades Patirke a ti a todo el grupo muchas suerte.

  5. maestrovertedor dijo...

    El guitarrista es buenísimo. Doy fe.

  6. Anónimo dijo...

    Patir, lamento estar tan lejos y no compartir contigo estos momentos pero me da mucha felicidad verte realizar tu sueño. Te extrañamos mucho. Camila y Mercy

  7. Anónimo dijo...

    Por otro lado, ayer los ikoono nos engañaron. Nos intentaron hacer creer que era su primer concierto juntos. Hecho, del todo descartable por cualquier persona con un mínimo sentido de apreciación musical. Ese sonido limpio, armónico, de influencias ambiguas que caminaban desde el mundo color rosa de Facto Delafé hasta los ahoramuyconocidosporelnombre Vetusta Morla, que en ocasiones rozaban el surf y el rock setentero con sus punteos melódicos, y que construían lentamente, con manos de artesano y voz de diva criolla, un sonido que rindió a sus pies a la capital del hardcore madrileño, no puede ser fruto de unos meses de ensayo. Así, que gracias por lo de ayer, pero no nos engañen.

  8. Vicente dijo...

    El otro comentario del 13 de noviembre corresponde a un correo que me fue enviado el día después del concierto por P. García, publicista y licenciado en Ciencias de la Información.

    Vincent

  9. Anónimo dijo...

    Una vez soñé la pasión,era una sensación de extrema euforia en la que cada sentido traspasaba todos los poros creando un aroma de frescor y dulzura en uno.Los años pasan y como todo, madura y a veces se pierde y olvida.Estamos en este mundo de alquiler, tomamos interés por cosas que caducan y tiramos, perdemos el tiempo.Se retoma el camino en una sala de conciertos. La visión de la pasión acaba de empezar de nuevo como en un sueño escuchando a Patirke hablando sobre lo que es la música para ella, qué bomba de pasión y qué ganas de expresar, de trasmitir a quien le rodea qué vida. Seguid así, gracias por volver a hacerme soñar.

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