Muse (2003) Sala La Riviera. Madrid

6/13/2010 05:42:00 p. m. Publicado por David Gallardo

Lugar: Sala La Riviera. Madrid
Fecha: 14 noviembre 2003
Asistencia: 2.500 personas (sold out)
Artistas Invitados: Cave In
Precio: -
Músicos: Matthew Bellamy (voz, guitarra, teclado y piano), Christopher Wolstenholme (bajo, teclados y coros), Dominic Howard (batería y percusión)



Setlist: Apocalypse please, Hysteria, New born, Absolution, Thoughts of a dying atheist, Citizen erased, Piano interlude, Space dementia, Butterflies & Hurricanes, Endlessly, Felling good, Bliss, Sunburn, Forced in, Muscle museum, Plug in baby, Time is running out, Blackout, Stockholm Syndrome
[En Muse Live puedes descargar el audio... sólo clicka]



Todavía hoy, apenas a 72 horas de ver a Muse por quinta vez, casi siete años después, recuerdo perfectamente la sensación con la que salí de La Riviera aquel 14 de noviembre de 2003. Absolutamente impactados, sabíamos que habíamos dado con el futuro, con la amalgama que conectaría a toda una nueva generación con el paso de los años. Muse, una banda que se comió el recinto, que era obvio ya entonces que necesitaba lugares más amplios, noqueó a los presentes y todos salimos confiados con la idea de que en unos años nos veríamos junto a más y más personas. Luego vino Vistalegre, el Palacio de los Deportes dos veces, y en 2010 un Vicente Calderón que seguramente no se llenará, pero que andará por los tres cuartos de entrada.

La historia de la infección de Muse entre la gente ha sido tan sencilla que parece que cualquiera podría hacerlo. Primero 2.500, luego 8.000, luego 10.000, luego 15.000... y venga va, saltamos a 40.000 (o incluso un poquito más). Y eso sin ser un grupo conocido por todo el mundo. Van a liarla parda en el Vicente Calderón a pesar de que miles de personas que te rodean todavía te ponen cara rara y te preguntan: ¿Mius? ¿Quienes? ?¿Ein?

En La Riviera presentaron el que para mi es su mejor disco, Absolution. Lo escucho mientras escribo estas líneas y confirmo que sus canciones son de esas que huelen, tienen texturas, te recuerdan sabores, escenas de tu vida que pasan ante tus ojos a todo trapo. Con la misma velocidad con la que aquella fría noche de noviembre salimos de La Riviera con la urgente necesidad de brindar por nuestro éxito, impresionados por la capacidad de Matthew para cantar, guitarrear y tocar el piano como una mala bestia, como un Prince alternativo procedente de un pequeño pueblo inglés sin historia.

Un simple vistazo al setlist y ya queda todo dicho: Hysteria, New Born, Citizen Erased, Butterflies & Hurricanes (la nuestra, Nais, la nuestra, siguen sin fallarnos, siempre nos la clavan), Feeling good (nuestro amor por los megáfonos venía de antes, pero esa noche encontramos un sentido y sería un recurso recurrente en nuestras fiestas con el paso de los años)... Sunburn, Muscle museum... y esa traca final inigualable con Bliss, Plug in baby, Time is running out, Stockholm syndrome...

Con la boca abierta abandonamos el lugar, ya deseando repetir. 19 canciones que supieron a muy poco pero que afortunadamente tuvieron su continuidad apenas medio año después en el Palacio Vistalegre. Allí ya éramos unos pocos más, aunque no llenaron. Muse llevan conmigo cerca de ocho años ya, forman parte de la banda sonora de esta extraña década que inaugura el siglo XXI. Capaces de levantar tantas filias como fobias, tantas pasiones como odios, eso es precisamente lo que les ha hecho grandes casi sin que nos diéramos cuenta de que la bestia podría fagocitarnos.

El motivo de este post, aparte de intentar recordar la adrenalina que nos provocó nuestro primer encuentro, es que por fin vean la luz las fotos que nuestro amigo fotero Pablo Nicenboim les hizo aquel día (teníamos más, pero al final se han traspapelado, y eso que él, sin saberlo, se estaba estrenando para Mercadeo Pop... luego vendrían otras citas con Editors o Scorpions, por ejemplo). Tu y yo lo sabíamos. El escenario de La Riviera les quedaba pequeño. Siete años después por fin se van a trasladar unos cuantos metros río abajo para presentarse en el Vicente Calderón. Y en cierto modo es gracias a nosotros. A todos nosotros.












Otras crónicas de Muse:
Muse (2010) Estadio Vicente Calderón. Madrid
Muse (2009) Palacio de los Deportes. Madrid
Muse (2006) Palacio de los Deportes. Madrid
Muse (2004) Palacio Vistalegre. Madrid
Muse (2003) Sala La Riviera. Madrid

7 comentarios:

  1. Palo dijo...

    Este fue el primero, qué grandes!!

  2. Anónimo dijo...

    ¡Qué grande fue este concierto!

  3. Jota78 dijo...

    ¡Ahí, ahí, fardando, claro que sí!

    Precisamente el otro día, viendo tu listado de conciertos en busca de otro que tampoco tenía crónica, pensé que deberías escribir sobre éste, sólo para darnos en las narices a todos los que acabamos de descubrir a Muse (o casi).

    Sus discos no me dicen mucho, pero le tengo ganas a su directo. Por cierto, te veo muy por la labor de convertir en legendario el concierto del Calderón antes incluso de que tenga lugar... A ver qué nos ofrecen los faraones éstos con sus pirámides.

  4. Jota78 dijo...

    Ah, y añado, espero que dispararas un tiro a bocajarro al que te cortó la entrada.

  5. galko dijo...

    Lo cierto es que tengo tantas crónicas pendientes que resulta desalentador... pero bueno, por fin hoy me animé a hacer esta, sobre todo por las fotos, que son una especie de tesoro que va ganando con los años. La entrada me la destrozó el típico tío mierda a la entrada de La Riviera, ¡llevo más de un lustro cagándome en él!

  6. Ashdrubal dijo...

    Creo que este fue el principio del fin de Muse (aunque sé que tú no estás de acuerdo). A partir de ahí, se les fue la pinza. Les vimos la siguiente vez que vinieron a Madrid en el Palacio de los Deportes, y para mí fue una gran decepción. Obviamente, a parte de ti, hay muchos que no piensan así porque cada vez llenan sitios más grandes, pero para mí, después del Absolution, Muse es un verdadero tostón.
    Saludos!
    http://echocord.blogspot.com

  7. Mirandes dijo...

    Vaya tajo le metieron al ticket,no?

Publicar un comentario en la entrada