Escucha el robusto nuevo disco de Bunbury: 'Expectativas'

Desde las doce de esta medianoche Bunbury está oficialmente de vuelta con Expectativas, el noveno disco de una trayectoria solista que acumula ya veinte años de inquieto tránsito.

Expectativas es la continuación de aquel Palosanto de 2013 en el que Enrique manifestaba su esperanza ante la posibilidad de un cambio y una revolución que se han quedado en prácticamente nada.

Con ese tono de chasco arranca el álbum con todo el poderío arrollador de La ceremonia de la confusión, a la que siguen La actitud correcta, Cuna de Caín, En bandeja de plata, Parecemos tontos, Lugares comunes frases hechas, Bartleby, Mi libertad, La constante y la esplendorosa Supongo.

Un viaje a través de once nuevos temas que empieza en el desengaño absoluto ante este mundo en el que nos ha tocado jugar, pero termina encontrando ciertas grietas de luminosidad y esperanza. "Nada lo sé de cierto, todo lo sé de supongo".

Expectativas, un álbum de rock robusto que suena absolutamente contemporáneo gracias a la pe…

- Bunbury (1998) Parque Atracciones. Madrid

Lugar: Parque de Atracciones de Madrid
Fecha: 1 julio 1998
Asistencia: 2.500 personas
Precio: 575 pesetas
Músicos: Enrique Ortiz de Landázuri (voz y guitarras), Alan Boguslavsky (guitarras), Copi (teclados), Ramón Gacías (baterista) y Del Morán (bajista).

Set list: Big Bang, Nueve, Planeta Sur, Contracorriente, La carta, El camino del exceso, Salomé, En los brazos de la fiebre, El jinete, Servidor de nadie.

Tras la ruptura de Héroes del Silencio, Enrique Bunbury inició una fructífera carrera en solitario, dejándose llevar en un primer momento por las tendencias imperantes en 1997, basadas sobre todo en la fusión de música electrónica, techno y rock (algo en lo que andaban investigando bandas como U2 o The Cult, por ejemplo, siguiendo la estela de Prodigy o Chemical Brothers). Como aspecto diferenciador, Enrique incluyó en sus composiones ritmos árabes y ciertos toques españoles propios.

Lógicamente, este derrape -no ya giro- estilístico fue comprendido por unos, pero nunca asumido por otros. Además, el que fuera hasta enconces icono del rock mesiánico en castellano decidió cortarse la melena y enfundarse en ropas ajustadas y camisetas de colores, sobre todo naranjas. Cualquier parecido con el rocanrol petreo perpetrado por los Héroes del Silencio en sus últimos estertores fue pura coincidencia. De hecho, no había parecido.

Con estas se plantó Bunbury en el Parque de Atracciones de Madrid para, en doble sesión -19 y 21:30 horas-, presentar a sus fieles su nuevo trabajo, Radical Sonora, el cual contaba con composiciones tan sobresalientes como Big Bang, Salomé, Nueve o Planeta Sur. En realidad, a Bunbury le salió un disco tremendo, que no dejó indiferente a nadie y que fue capaz de enterrar de un plumazo el sólido legado de los Héroes. Relativamente.

Para su reencarnación, Enrique optó por la audacia, rediseñando algunas composiciones de su anterior banda en plan Bob Dylan (esto es, apenas reconocibles). Ni si quiera eligió sus canciones bandera, si no que prefirió rescatar temas de las profundidades de su catálogo. En el Parque de Atracciones sonaron La Carta (de Senderos de Traición), En los brazos de la fiebre (de Avalancha) y El camino del exceso (del Espíritu del vino, y que fue, además, el mejor tema de la velada, con megáfono naranja a juego incluido).

Llamaba poderosamente la atención el sonido arrollador que la banda era capaz de ofrecer, muy en consonancia con la pasión de los espectadores. Como era de esperar, éstos no se cansaron de reclamar una y otra vez canciones de los Héroes del Silencio pero, como era de esperar también, Enrique no estuvo por la labor. Radical Sonora era una opción demasiado sugerente como para tener que agarrarse a su pasado, por glorioso que fuera.

Esta fue la primera vez que tuve la oportunidad de ver a Bunbury en solitario, y desde entonces, he repetido todas las veces que he podido. Creo que es un artista imprescindible en la música contemporánea española, liberado de cualquier tipo de prejuicio y siempre deseoso de llegar a nuevos y desconocidos puntos. Además, es capaz de emocionar y transmitir sensaciones como no muchos pueden hacer. Servidor de nadie se llama el tema con el que cerró su actuación aquella noche. Servidor de nadie.
Precisamente Servidor de Nadie es el nombre de la grabación pirata realizada aquel día.


En la web Ciudad Futura se puede leer una intensa crónica de aquella soleada tarde del mes de junio.

Madrid, España (Julio 1, 1998). A las 19 y a las 21:30 horas fueron las dos actuaciones de Bunbury. Tras la presentacion de la casa, acometida por una rubia bastante pitada (por cierto que Bunbury fue presentado como el antiguo cantante de Heroes del Silencio), salieron todos los interpretes, incluidos Copy, el muy aplaudido Alan Boguslavsky y por supuesto Enrique Bunbury, un Bunbury muy sonriente en todo momento, que devolvia con sonrisas lo que antaño en Heroes eran caras de indiferencia.

Y el comienzo es prometedor, con potencia y ritmo: "Big-Bang" suena entre las gradas, unas gradas repletas, no muy grandes pero absolutamente rebosadas por deseosos fans de Bunbury y de Heroes del Silencio. Las manos se alzan acompasadas entre la multitud para tocar las palmas siguiendo el compas de los ritmos "techno" que saturan la el ambiente.Luego corresponde una "bella historia de amor", segun Bunbury, y "Nueve" suena entre las gradas, tambien muy jaleada. Y mas canciones, "Planeta Sur", "Contracorriente", ... No se puede hacer mucho cuando los conciertos del parque de atracciones son de apenas una hora...

Pero para contentar a todos, y no solo a sus propios fans, Bunbury reinventa las canciones de Heroes: "La Carta", totalmente renovada y desconocida, hasta el punto de que muchos no sabian que cancion era esa hasta que no escucharon de boca de Enrique el famosisimo: "No hace mucho que lei tu carta y sin fuerzas...". Se hunde el estadio, con una mezcla de curiosidad y entusiasmo. Una version distinta, la voz de Bunbury muy desnuda, con ruidos techno de fondo y una guitarra simplificada de Alan Boguslavsky, sin la importancia que tuvo la guitarra en Heroes, por supuesto. Por lo menos los nostalgicos fans de Heroes ya tienen razones para seguir escuchando.

Se echa de menos "Alicia", que incomprensiblemente no es tocada, en detrimento de otras que quizas no son tan importantes. Pero se compensa rapidamente con "Salome", que siempre sera una de las mejores canciones, de esas emblematicas en la carrera de un artista: Salome es verdaderamente emblematica. Una lastima que no suenen los violines en directo, porque si no seria inolvidable.Y suenan otra cancion nunca tocada por Heroes, "En Brazos de la fiebre", otra version techno de una magnifica y guitarrera cancion. Bunbury hace hincapie en su voz, que cobra todo el protagonismo, ademas de que realmente echa el resto a la hora de cantar, realmente se esfuerza mas que nunca en cantar mas fuerte, mas tiempo y con mas sentimiento que nunca. Pero esta version si que sufre los efectos bunburianos, y es que al simplificar la guitarra tanto como Alan simplifica esta cancion, el guitarrazo final verdaderamente no tiene sentido, a poco que recordemos en nuestro inconsciente colectivo el sentimiento y la emocion del solo de guitarra de Juan Valdivia para finalizar, dar la puntilla a esta sin par cancion.

Es una de las pocas criticas que se le pueden hacer a un Bunbury que salio airoso del reencuentro con una de las grandes mecas de Heroes, el publico de Madrid.Antes de la falsa salida del grupo, la ultima cancion, la ranchera (algunos dicen que esto ya parece un concierto de Jose Luis Perales, en broma) "El Jinete", un tema en el que Bunbury, casi desnudo de sonidos, solo su voz, mas potente que nunca, recorre las gradas. De lo mejorcito de la noche, Enrique echa el resto y, realmente, se sale. Es una gran cancion, y con ello se retiran falsamente antes de volver a tocar la ultima cancion de la noche.Y por ultimo, tras corear Enrique, Enrique, y algunos Heroes, Heroes de fondo, vuelven los componentes y nos regalan "Servidor de Nadie", para finalizar la noche, cortada por la rubia de nuevo que nos despide, y nos alejamos, entre nostalgicos, y felices, sabiendonos a poco, de las pequeñas gradas del Parque de Atracciones, anhelando nuevas y mas amplias citas con Bunbury.

Por su parte, Fernando Íñiguez, en el diario El País, resumió en esta previa al concierto lo que estaba sucediendo en torno a Bunbury en 1998.

Bunbury trae al Parque de Atracciones su "Radical sonora"
FERNANDO ÍÑIGUEZ - Madrid


Ha abandonado las posturas épicas y conceptos grandilocuentes de los que abusó con Héroes del Silencio y se ha metido, en solitario, en las sonoridades de la tecnología electrónica y la música de baile. Enrique Bunbury se ha mostrado audaz al probar un nuevo camino con Radical sonora, su debú discográfico en solitario.En el parque ofrecerá una actuación más eléctrica que electrónica, en un pase de tarde y otro ya casi de noche.

Bunbury actúa hoy en el Parque de Atracciones (Casa de Campo; metro Batán). 19.00 y 21.30 horas. Libre. Acceso al parque: 575 pesetas.



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Comentarios

  1. jisas- ey, yo también estuve allí

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  2. yo tb estuve y por cierto,la rubia era Malena Gracia

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  3. ese fue el único concierto en madrid de esa gira que no pude ver (y fueron unos cuantos). eso sí, el cd está guardadito en mi estantería!!!

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