Escucha el robusto nuevo disco de Bunbury: 'Expectativas'

Desde las doce de esta medianoche Bunbury está oficialmente de vuelta con Expectativas, el noveno disco de una trayectoria solista que acumula ya veinte años de inquieto tránsito.

Expectativas es la continuación de aquel Palosanto de 2013 en el que Enrique manifestaba su esperanza ante la posibilidad de un cambio y una revolución que se han quedado en prácticamente nada.

Con ese tono de chasco arranca el álbum con todo el poderío arrollador de La ceremonia de la confusión, a la que siguen La actitud correcta, Cuna de Caín, En bandeja de plata, Parecemos tontos, Lugares comunes frases hechas, Bartleby, Mi libertad, La constante y la esplendorosa Supongo.

Un viaje a través de once nuevos temas que empieza en el desengaño absoluto ante este mundo en el que nos ha tocado jugar, pero termina encontrando ciertas grietas de luminosidad y esperanza. "Nada lo sé de cierto, todo lo sé de supongo".

Expectativas, un álbum de rock robusto que suena absolutamente contemporáneo gracias a la pe…

Editors (2009) Palacio Vistalegre. Madrid

Lugar: Palacio Vistalegre
Fecha: 9 diciembre 2009
Asistencia: 3.000 personas
Artistas Invitados: Wintersleep, The Maccabees
Precio: 25 euros
Músicos: Tom Smith (compositor/vocalista/guitarrista), Chris Urbanowicz (guitarrista), Russ Leetch (bajista) y Ed Lay (batería)




Setlist: In This Light and on This Evening, And End has a Start, Blood, You Don't Know Love, Bones, Bullets, The Boxer, The Big Exit, Escape the Nest, Eat Raw Meat = Blood Drool, Smokers Outside the Hospital Doors, Like Treasure, Camera, The Racing Rats, You Are Fading, Bricks and Mortar
Bis: Walk the Fleet Road, Munich, Papillon, Fingers in the Factories





Este es un mensaje para los que se fueron sin pagar (jarras de cerveza, copazos, raciones de patatas y bocatas, jodíos) de un bar cualquiera anexo al Palacio Vistalegre. Mis colegas y yo os damos las gracias porque vuestra futil acción nos hizo presentarnos aún más majos de lo que somos a ojos del camarero, el cual nos invitó a doble ración de aperitivo (ooooh). Sí. Luego resultó que, ya hablando con el damnificado, el tipo conoce en profundidad la discografía de los Editors, motivo este por el que se sintió todavía más insultado: no sólo tuvo que currar a horas intempestivas mientras a cincuenta metros tocaba una de sus bandas preferidas, sino que encima luego le toman el pelo como a un mandril.

Se me encogió el corazón mientras le observaba, cerveza mía en mano, apostado en la puerta de su bareto oteando el horizonte en busca de alguien a quien romperle unas cuantas jarras de cristal en la cabeza. Pero no los encontró, por el bien de todos. Con suavidad, con educación, con cariño incluso, Nais, Paloma y yo le pedimos otras tres, intentando hacerle comprender que éramos gente de bien, de esa que al menos esa noche no le intentaría tangar.

Nuestra actitud provocó el efecto deseado y la conversación simplemente fluyó. Resultó que el camarero vivía jodidamente contrariado pues An End Has a Start es uno de sus discos de cabecera. "¡Como el de todo dios aquí esta noche!", le espetamos al unísono. Primera verdad de la noche. Editors siguen siendo un grupo en el que confiar, pero tal vez se hayan pasado de listos abandonando ese rock épico que les podría catapultar sin peajes hasta los estadios de medio mundo y abrazando sin complejos nuevas canciones de fe y devoción difíciles de digerir. [Fotos de Pablo Nicenboim en exclusiva para Mercadeo Pop]





Porque la banda que hace un par de años escasos daba la impresión de tener potencial para petarlo todo como un tornado ahora parece atrapada en las salas de gran formato. Pasar de 3.000 a 10.000 personas nunca fue sencillo, pero reconozcamos que conciertos como el de esta noche no ayudan a dar el salto cualitativo, por más que tu público lo dé todo, lo perdone todo, lo baile casi todo y cante todos y cada uno de los estribillos. Tocar tantos palos diferentes no ayuda a crearse una identidad propia tampoco. Por otro lado, tal vez deberían prodigarse menos por tanto festival y crear así algo de expectación en cada nueva visita.

Porque lo que no se puede perdonar a ciertos niveles es que una torre de sonido pete a la media hora de concierto y obligue a pararlo todo. Cierto es que este incidente le puede pasar a cualquiera -que yo haya visto, le pasó una vez a Bunbury, otra a Audioslave en un Festimad, e incluso Goldfrapp tuvieron que parar definitivamente una actuación teloneando a Coldplay-, pero no menos cierto es que jamás había visto a un técnico entrando en el escenario para tocarle en la espalda al cantante y comunicarle que aquello era el puto último gran desastre del año. Un poema la cara de Tom al girarse y encontrarse al pipa en mitad del escenario.


Este parón jodió un concierto que había empezado frío y con un sonido regulero pero que iba evidentemente a más. Gastar la que posiblemente sea tu mejor canción -And End Has a Start- en el segundo peldaño también puede considerarse otro error, puesto que no es más que disparar al aire, pero claro, los chicos no contaban con los desastres técnicos, pero es que el repertorio irregular, con altibajos sangrantes, también fue culpable de que Editors no salieran por la puerta grande. En términos taurinos podría decirse que se llevaron una oreja y ovación cerrada. Pero el toro enfiló el camino al matadero con el rabo intacto, algo que puede considerarse una orgullosa y digna victoria para quien está destinado a morir sangrando públicamente.

Después del parón de casi diez minutos costó retomar la marcha, pero incluso los ciclistas mediocres enganchan con el pelotón en una etapa de abanicos entre Albacete y Ciudad Real después de un pinchazo traicionero. Y Editors también lo consiguieron esta noche, si bien les costó lo suyo y Tom tuvo que poner toda la carne en el asador para conseguir una piel bonita y tostada. Se retorció, gritó, espetó, bramó, arengó y, joder, sí, después de todo, logró calentar otra vez al personal. Gracias, eso sí, a que el sonido, perdido totalmente en el parón, también recuperó intensidad, aunque siempre un punto por debajo de lo deseable... las conversaciones de la gente eran demasiado fáciles de escuchar y la base rítmica nunca terminó de petar. The Racing Rats fue el momento a partir del cual todo volvió a fluir con talentosa naturalidad.



Tenía yo curiosidad por comprobar cómo funcionan en directo los temas del último disco. La cosa es que funcionar lo que se dice funcionar no funcionan mucho, puesto que el gentío en general dedica estos minutos a charlar o echar cuentas de las canciones que están por venir, pero cabe resaltar que canciones como Like Treasure (una pequeña delicia), The Boxer o Eat Raw Meat = Blood Drool molan bastante. Molan en directo, mucho, pero reconozcamos que molan más en casa, donde las estoy escuchando en este preciso instante -todas a la vez, sí, esto es un akelarre satánico-. En directo se paladean, se mastican, se disfrutan, pero se tragan como un polvorón con pan, lo cual no resulta sencillo. Todas menos Bricks and Mortar y Papillon, sobresalientes tonadillas dignas de la mejor rockelectrónica y capaces de reactivar cualquier rave a las ocho de la mañana. Vistalegre sonrió, alzó sus brazos gracias a ambas, de hecho, y sintió el dulce sabor de la fiesta en la boca.

Peeeeero no un sabor tan dulce como con Bones, The Racing Rats, Smokers Outside the Hospital Doors (sublime) o Munich, momentos absolutamente álgidos, recordables y necesarios de una noche que fue toda una montaña rusa y que pudo ser más de lo que fue. Y eso que el gentío en las primeras filas y la parte central de la pista no paró de frotarse y levantar sus celulares durante los noventa minutos de sesión, lo cual denota pasiones desatadas, pero no fue algo que se contagiara al cien por cien de los presentes en una noche que fue más que correcta y disfrutable pero que tampoco pasará a la historia. Aunque joder, hay repertorio y temazos ahí para seguir disfrutando forever and ever y aquí no está todo el pescado vendido. "You don't know love like you used to, You don't feel love like you did before, ooooh ooooh ooooh". Y un saludo para el camarero encerrado en la jaula de los sufridores.



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Comentarios

  1. A ver si escribo la mía luego, pero estoy bastante de acuerdo contigo... Curiosamente, donde estuvimos el sonido era bastante bueno (muuuucho mejor que en la Riviera), eso sí, cuando al final nos acercamos a la salida (por cierto, no he visto nunca irse tanta gente antes del final), el sonido era malo malo
    Hablas de montaña rusa, y no puedo estar más de acuerdo. Sus discos son un poco así también, pero en directo eso se nota más...
    Bueno, lo dicho, a ver si saco luego un rato
    Saludos!

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  2. El sonido nunca llego a recuperar,eso sí la barra se lleno en el intermedio... eso hizo q la gente siguiera saltando... ( cuando decía q no se escuchaba igual y le hacía un no con la mano a editors la gente me miraba como si fuera un marciano...) entonces pensé ... Que publico más fácil tienen estos toreros...!
    Abrazos . lazy Devil

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  3. Se ve claramente que estabas pegadito al escenario porque desde la parte de atras el sonido fue muy malo durante todo el concietro. La caja hacía un eco muy raro, el bajo estaba saturado y no se oían ni el piano ni la guitarra...
    En cuanto a las caniones del disco nuevo, estoy de acuerdo contigo.
    una pena que la cancion que cortaran fuera The boxer!!!! es tremenda!

    Un saludo

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  4. Vengo de JNSP que os ha enlazado...pues vaya, qé pena, no? Memorable la historia del camarero, pobre hombre...

    De las 4 veces que les he visto con difrerencia la mejor (en Barcelona), si no hubiera ido acreditada posiblemente ni hubiera ido y me alegro de que así fuera. Sonaron bien, las nuevas ganan en directo y fueron mucho más sobrios (sin estar poseído por Chris Martin Tom está mucho mejor…)

    Crónica a falta de seleccionar fotos aquí :

    http://www.underscore.es/detalle_concierto.php?id_conciertos=110

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  5. ¿Tres mil personas? ¿Y por qué no se quedaron en La Riviera? (y eso contando con el 20% de esteroides que siempre tienen las cifras de Galko, jeje).

    No sé mucho de Editors, aunque me parece curioso cuántas bandas se desinflan a partir del tercer disco. Supongo que las que logran salvar ese momento terrorífico son las que acaban siendo longevas de verdad.

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  6. El grupo le puso ganas, eso es innegable, pero lo cierto es que Vistalegre anoche hizo honor a su horrible fama como recinto para conciertos. Por cierto, ¿si no éramos 3.000 más o menos, cuántos éramos? Es que lo llevo fatal con lo del aforo de los recintos, jaja.

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  7. Venga estuvo bien... al primcipio, o al menos desde donde estábamos, se oía bien, después de la anecdotilla del altavoz la cosa empeoró y no se recuperó hasta el final, y si hubiera ocurrido en la Riviera??

    Pero le pusieron ganas y qué coño, yo me lo pasé muy bien!!

    Qué gran crónica y qué buenas fotos!!

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  8. El sonido no llegó a recuperarse pero saben moverse en el escenario y animar, eso cuenta.
    Además tampoco le montaron mucho el pollo a los técnicos de sonido por la catástrofe y se agradece.

    Coincido con Palo, muy buena crónica.

    Un saludo!

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  9. Yo creia que estaba viendo en vez de al cantante de Editors, a una mezcla de Chris Martin y el cantante de Depeche Mode...
    Raro, pero efectivo.

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  10. No tocaron camera, fue Open Your Arms.

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  11. Muy buenas fotos. Donde yo estaba se oía genial. Y yo me lo pasé pipa. Y me gustaron mucho.

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  12. The Maccabees geniales

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  13. Realmente debo vivir en otro mundo o es que aquí todos son expertos en sonido. El concierto estuvo espectacular, cierto es que la acústica de la sala no acompañó mucho, pero centrarse en un parón de 5 minutos me parece demasiado para un gran espectáculo de hora y media. Estaba al lado de los técnicos de sonido y luces y tuvieron problemas con una aparatejo que después del parón dejaron desconectado y no hubo más drama.

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  14. Galko!

    Coincidimos plenamente ... ¡Vistalegre a la quema ya!

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  15. Pues a mí sí me gustó el concierto, quizá soy poco exigente con los temas técnicos..
    Eso sí, las canciones de "And end has a start" son las que lo petan (quizá junto a "Papillon") y al ir alternando nuevas con viejas no terminaron de mantener el ambiente en lo alto.
    Lo que me jode es haberme perdido el episodio del bar..

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  16. Totalmente de acuerdo con lo que fue el concierto en sí. Además hay que reconocer que las lonas colgantes larededor de coso taurino dan una sensación muy friá y poco acogedora. Yo me imagino salir a cantar al escenario y verme envuelto por ellas y me imaginaría que estaba en un quirófano.

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  17. Que razón tienes con lo que dices de que se escuchaban perfectamente las conversaciones de la gente. Yo en la segunda mitad del concierto tuve que aguantar a dos pavos que se me pusieron delante (no entiendo por qué la gente tiene que andar de acá para allá durante un concierto, quedaos en un sitio quietos y ya, copón!), más altos que yo, que no hacían más que hablar de los festivales a los que iban a ir, lo que les iba a costar... ¿Y que pensais hacer en los festivales? ¿Hablar de los conciertos a los que ireis en invierno?

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  18. Os dejo una crónica que he encontrado, y que define perfectamente lo que yo ví en el concierto: sonido lamentable, mierda en la técnica y amibeite frio. Qué os parece=??

    http://festivalesculturales.suite101.net/article.cfm/editors_en_madrid_incompleta_satisfaccion

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  19. Son quiero pero no puedo.
    Y de ahi no van a pasar.

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  20. Sólo quiero agregar, una semana después, que llevo todo este tiempo escuchando el último disco sin parar y me parece a-co-jo-nan-te. Qué cosas.

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  21. De los conciertos más aburridos en los que he estado nunca. En plena sintonía con su último disco...

    Eso si muy muy buenos The Maccabees que deberian haber venido a Madrid de principales y con los editors de primeros teloneros.

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  22. Espero no tener en Billy Talent los mismos problemas técnicos...

    Por cierto, pregunta de novato. ¿A vosotros os han leído alguna vez el código de barras en algún concierto? Porque todas las entradas lo llevan y a mí al menos nunca me lo han leído xD

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  23. Me parece que la cronica del concierto esta realizada por alguien demasiado fundamentalista.El concierto que yo vi en barcelona estuvo perfecto,pese a la dificil traslacion del ultimo disco al directo.Pese a ello,creo que no desmerecieron el pago de una entrada en ningun momento y habria que elogiar la actitud valiente del grupo con su nueva entrega discografica,una propuesta arrriesgada pero perfectamente ubicada en la actualidad,con el revival electronico de los ochenta.Como conclusion uno de los pocos grupos que editan lp´s sin ningun tipo de desperdicio y para colmo tocan practicamente dos horas de directo.No se puede pedir mas sin ser un poco demasiado exigente.

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