Camilo Sesto: Mira mi muerte

Como periodista ultravocacional, me molestan muchísimas cosas. Y esta semana ha habido varias, todas ellas funestas. De repente, todo quisqui es mega fan de Daniel Johnston, pero nadie le hacía ni puto caso más allá de que Kurt Cobain se pusiera aquella camiseta hace casi treinta años ya. Y bueno, pocos días antes se murió Camilo Blanes. Porque en mi casa siempre será Camilo Blanes.

Yo no comprendía que en los vinilos que acariciaba, leía y olía pusiera en grande Camilo Sesto y luego en la galleta chiquitina Camilo Blanes. No podía ser la misma persona básicamente porque se llamaba diferente. Pero lo era. En esas diatribas andaba yo mientras me ponía temazos encadenados, principalmente debido a que mi hermana mayor era fan no, lo siguiente. Con todo lo que esta frase hecha puede llegar a significar.

Me molesta mucho también la prisa. Cada vez más. Lo cual no deja de ser gracioso al ser yo un periodista de agencia. Pero es que con los años me va pareciendo cada vez más ridículo. O sea, q…

Muse (2013) Estadio Olímpico. Barcelona

La demencia faraónica de Muse desborda el Estadio Olímpico de Barcelona

Lugar: Estadi Olímpici Lluis Companys. Barcelona
Fecha: 7 junio 2013
Asistencia: 35.000 personas
Artistas Invitados: L.A. y You Don't Know Me
Precio: Desde 61 euros

Para Muse el tamaño sí importa. De hecho, es imprescindible. En Teignmouth, Devon, resulta que más grande, más alto, más potente, más ancho, más todo, es mejor. Y claro, las ansias de gigantismo que una banda de pueblo tiene desde su intrínseca formación no se colman con cualquier medianía. De ahí que Matthew Bellamy, Dominic Howard y Christopher Wolstenholme se plantaran este viernes en el Estadi Oimpic Lluis Companys de Barcelona con un montaje tan mastodóntico que rozaba el absurdo, con la firme intención de llevar al público al colapso sensitivo.

Fueron en total 35.000 personas (mucha grada vacía) las que pasaron la velada, entre futurista y marcial, cara a cara frente a un trío que suena como las puertas del infierno abriéndose de par en par en los últimos instantes del mundo tal y como lo conocemos. Un trío que arranca en plan brutalista con Supremacy, obviando todas las premisas del rock de estadio, sin introducciones ni demoras absurdas. Solo faltó un James Bond, a poder ser Sean Connery, luciendo antebrazos y aterrizando a plomo sobre la batería de Dominic, mientras el fuego torraba las cejas ya de por sí amarillas de los fanáticos predestinados al sacrificio.

Y bueno, como esta crónica está publicada originalmente en la web de Rolling Stone, os emplazo a que clickéis sobre estas palabras para proseguir leyendo el relato, si acaso os parece buen plan. ¡Insostenible!



Comentarios

  1. Muse es de esa clase de bandas que despiertan tantas adhesiones inquebrantables como odios irracionales, pero es en un estadio abarrotado por miles de personas entregadas a una catarsis colectiva el único lugar donde nunca se les discute. Sus discos pueden gustar más o menos pero en directo mantienen su reputación de grupo infalible, arrollador y espectacular. Les dejo aquí un recorrido en diez pasos por la trayectoria de una banda que, para bien o para mal, es una de las grandes referencias del rock contemporáneo de gran formato: http://elcadillacnegro.com/2013/06/05/muse-musica-para-las-masas/

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