Vídeos de conciertos: Roger Waters el 24 de mayo de 2018 en el WiZink Center de Madrid

No era yo muy de Pink Floyd de crío. Ahora ningún crío es de Pink Floyd, pero en su día yo andaba en el cruce de caminos de si Pink Floyd o Bruce Springsteen. Los primeros por mi hermano mayor y el segundo por su desde hace ya mucho ex. Me decanté por la ex, soy así de fulano. Pero fue solo al principio.

Me costó pero finalmente entré machete en boca en todo el rollito y, joder, qué bien. De hecho, hace poco escuchaba una noche a altas horas 'La espuma de Venus' de Héroes del Silencio y no pude por menos que escribir a mi susodicho elder brother y decirle: "Hostias tú, Juan Valdivia es David Gilmour". Nos reímos mucho. También estuvimos en la exposición del grupo en IFEMA que, la verdad, nos moló mucho.

Ya que no hay Pink Floyd, a Roger Waters le he visto dos veces: en 2011 y 2018. Ciertamente es impresionante lo de este pavo. Es probable que Pink Floyd (¿cuántas veces he escrito ya este nombre en ocho líneas?) sean más grandes que la vida, sí. De hecho, ante la duda,…

Muse (2013) Estadio Olímpico. Barcelona

La demencia faraónica de Muse desborda el Estadio Olímpico de Barcelona

Lugar: Estadi Olímpici Lluis Companys. Barcelona
Fecha: 7 junio 2013
Asistencia: 35.000 personas
Artistas Invitados: L.A. y You Don't Know Me
Precio: Desde 61 euros

Para Muse el tamaño sí importa. De hecho, es imprescindible. En Teignmouth, Devon, resulta que más grande, más alto, más potente, más ancho, más todo, es mejor. Y claro, las ansias de gigantismo que una banda de pueblo tiene desde su intrínseca formación no se colman con cualquier medianía. De ahí que Matthew Bellamy, Dominic Howard y Christopher Wolstenholme se plantaran este viernes en el Estadi Oimpic Lluis Companys de Barcelona con un montaje tan mastodóntico que rozaba el absurdo, con la firme intención de llevar al público al colapso sensitivo.

Fueron en total 35.000 personas (mucha grada vacía) las que pasaron la velada, entre futurista y marcial, cara a cara frente a un trío que suena como las puertas del infierno abriéndose de par en par en los últimos instantes del mundo tal y como lo conocemos. Un trío que arranca en plan brutalista con Supremacy, obviando todas las premisas del rock de estadio, sin introducciones ni demoras absurdas. Solo faltó un James Bond, a poder ser Sean Connery, luciendo antebrazos y aterrizando a plomo sobre la batería de Dominic, mientras el fuego torraba las cejas ya de por sí amarillas de los fanáticos predestinados al sacrificio.

Y bueno, como esta crónica está publicada originalmente en la web de Rolling Stone, os emplazo a que clickéis sobre estas palabras para proseguir leyendo el relato, si acaso os parece buen plan. ¡Insostenible!



Comentarios

  1. Muse es de esa clase de bandas que despiertan tantas adhesiones inquebrantables como odios irracionales, pero es en un estadio abarrotado por miles de personas entregadas a una catarsis colectiva el único lugar donde nunca se les discute. Sus discos pueden gustar más o menos pero en directo mantienen su reputación de grupo infalible, arrollador y espectacular. Les dejo aquí un recorrido en diez pasos por la trayectoria de una banda que, para bien o para mal, es una de las grandes referencias del rock contemporáneo de gran formato: http://elcadillacnegro.com/2013/06/05/muse-musica-para-las-masas/

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