Escucha el robusto nuevo disco de Bunbury: 'Expectativas'

Desde las doce de esta medianoche Bunbury está oficialmente de vuelta con Expectativas, el noveno disco de una trayectoria solista que acumula ya veinte años de inquieto tránsito.

Expectativas es la continuación de aquel Palosanto de 2013 en el que Enrique manifestaba su esperanza ante la posibilidad de un cambio y una revolución que se han quedado en prácticamente nada.

Con ese tono de chasco arranca el álbum con todo el poderío arrollador de La ceremonia de la confusión, a la que siguen La actitud correcta, Cuna de Caín, En bandeja de plata, Parecemos tontos, Lugares comunes frases hechas, Bartleby, Mi libertad, La constante y la esplendorosa Supongo.

Un viaje a través de once nuevos temas que empieza en el desengaño absoluto ante este mundo en el que nos ha tocado jugar, pero termina encontrando ciertas grietas de luminosidad y esperanza. "Nada lo sé de cierto, todo lo sé de supongo".

Expectativas, un álbum de rock robusto que suena absolutamente contemporáneo gracias a la pe…

Loquillo: "Siento mucha rabia cuando veo el respeto a la cultura que hay en Francia o Inglaterra"

Loquillo está de vuelta con el enésimo viraje de una trayectoria musical y artística que abarca ya más de 35 años. En esta ocasión ese giro le lleva a unirse con Nu Niles, la más laureada banda rockabilly de España, para entregar un disco de género titulado 'Código Rocker'.

"Me he complicado la vida siempre y en los últimos diez años más, con un disco de jazz, una banda sonora de una película, un disco con Luis Alberto de Cuenca y uno de canciones olvidadas de Sabino Méndez", recalca a Mercadeo Pop, para después añadir que podría hacer el mismo disco de éxito con variaciones, pero eso no va con él. "No he venido aquí a aburrirme ni a dejar a la gente indiferente", subraya.

En esta línea, plantea con sorna: "¿Estarías todo el día haciendo el amor de la misma manera? No, menudo aburrimiento, te echarían de casa". "Así trabaja mucha gente, yo no me meto con eso, pero yo soy un artista con el culo inquieto. A veces acierto más que otras pero nadie dirá de mi que no me complico la vida y que no investigo. Si otros se acomodan en el éxito es cojonudo. Cuantos más lo hagan mejor porque así tengo más espacio para mí y más se me notará", reflexiona.



Asimismo, destaca Loquillo que a él le gustan los grandes artistas que son "cambiantes" y van "pasando por etapas distintas y haciendo cosas diferentes", puesto que "para escuchar cinco discos iguales", es mejor "comprar un grandes éxitos". "Cuando empecé en esto no era normal hacer este tipo de cosas, pero ahora tienes a J de Los Planetas que hace un proyecto con otro grupo y luego se pone con Morente. Eso es lo normal, que la gente de mi generación no lo haya hecho es porque igual van a tiro fijo", señala.

A este respecto, reflexiona sobre la existencia de dos personajes de Loquillo, el del rock y el de los teatros. ¿Y cómo encaja este nuevo personaje entre esos dos? "Igual este es el personaje definitivo y fíjate que cerca lo tenía. A veces hay que dar vueltas para llegar al mismo sitio, es curioso que tras estar años trabajando dos personajes distintos termine en el primero y que sea el definitivo", especula.

En Código Rocker Loquillo vuelve a sus orígenes rockabilly con una docena de canciones propias -y alguna ajena- que ahora reciben el "tratamiento adecuado a nivel de producción". "Muchos poetas revisan su obra y la corrigen. Eso es lo que he hecho, corregir para a cada canción el espíritu que debía tener en una época en la que éramos muy jóvenes para conseguirlo", asegura.

Entre estas canciones revisitadas está Quiero un camión, uno de sus primeros clásicos y que llevaba mucho tiempo sin interpretar en directo: "Me harté de cantarla porque no me gustaba cómo era. Ahora tiene sentido como suena interpretada por Nu Niles. Es una sensación muy agradable escucharla tal y como se pensó".

Y claramente encantado con el álbum, explica Loquillo que se grabó "en una semana porque esa es la forma urgente y directa de hacer rock n roll, sin preproducción ni cargar demasiado los temas". "Este es un proyecto que tenía muchas ganas de hacer desde hace un par de años y he encontrado el espacio y el momento. Era ahora o nunca, no podía esperar más para hacer algo así", afirma con una amplia sonrisa.

Sin dejar de sonreir, se deshace en elogios hacia Nu Niles: "Era la única banda que iba a entender lo que iba a hacer. Además son de una generación diferente a la mía, y son la mejor banda de género de España. Han estado olvidados de una manera brutal mientras estuvieron tocando por todo el mundo. ¿El rockabilly no es un género que merece un tratamiento de respeto? Esto ha sido poner las cosas en su sitio".



La gira de presentación de Código Rocker arrancó en Zaragoza y Aranda de Duero y visitará después (con el patrocinio de Mahou) otras ciudades como Oviedo, Vitoria, Bilbao, Madrid, Valencia, Murcia, Granada, Sevilla y Barcelona. "Va a ser muy divertido", adelanta Loquillo, quien asegura que los conciertos "van a ser una fiesta absoluta con bastantes sorpresas". "No diría que serán una fiesta de fin de curso, pero hay mucho de eso", concede.

Con su regreso inminente a esa carretera que en realidad nunca abandona, el músico lamenta que el oficio de músico esté "devaluado" en España, algo que a su juicio se debe a que "hasta 1983 vivíamos en un país en el que tiraban a la gente al pilón, y cambiar esa mentalidad es una cuestión de generaciones".

"Siento mucha rabia cuando veo cómo son en Francia o Inglaterra y el respeto que hay hacia la cultura y la obra de los artistas. Estamos muy lejos de eso pero tenemos un presidente que no ha ido a un solo acto cultural en toda la legislatura", remarca.

Entrando en cuestiones más sociales y políticas, Loquillo se muestra escéptico con la posibilidad de un gran cambio. "Soy un cínico, tengo 54 años, ya me engañaron una vez y dos y tres", admite, para después agregar que a veces tiene "sensación de deja vu, de una película que ya has visto, de que se va a cambiar todo para seguir igual".

"Me gustaría conocer el programa sobre cultura de los partidos políticos. Bajar el IVA cultural sería dejarlo en el 4 por ciento, no ponerlo en el 8 donde estaba. Espero que algún día algún partido se atreva a enseñar su programa de cultura y que vaya más allá del asunto del IVA", apunta.

ENTREVISTA PUBLICADA ORIGINALMENTE POR David Gallardo EN EUROPA PRESS.

Comentarios