Encuesta: Lo llaman 'música en televisión' y no lo es. ¿Qué apesta mazo más?

Lo llaman 'música en televisión' y no lo es. De hecho, es cualquier cosa menos eso, pues cacareando su amor a esa música, en realidad la atacan, la maltratan, la devalúan. La convierten en chusco espectáculo y en una triste competición de usar y tirar. 

Unos juegan con emoción fingida, otros reivindican falsamente el talento anónimo, los últimos se adentran en el burdo universo de la imitación fulera. El anteriormente conocido como canal musical, parece estar retransmitiendo la implosión de occidente en mute.

Básicamente todos son un coñazo y están dirigidos a un público que, aunque habla igualmente con la boca ancha de su amor por la música, en realidad pasa de ella. Aborregamiento, superficialidad y todo bien mascadito para el consumo fugaz.

En fin, una porquería dañina. Pero doy por hecho que esto lo tenemos claro todos los que por aquí pasamos. Así que sencillamente propongo un jueguecito dominical para ordenar la atrocidad: ¿Qué apesta mazo más? Y no, a los cuatro no puedes …

Roxette (2015) Palacio Vistalegre. Madrid

Lugar: Palacio Vistalegre. Madrid
Fecha: 13 mayo 2015
Asistencia: 8.000 personas
Artistas Invitados: -
Precio: 51 euros

El infinito poder de las canciones

Y al final del día, cuando se apagan las luces, están las canciones. Unas canciones que siguen sorprendentemente vivas en las 8.000 personas que este miércoles se congregaron en el Palacio Vistalegre de Madrid para disfrutar del legado de Marie Frediksson y Per Gessle, el dúo sueco Roxette, que también sorprendentemente mantienen un poder de convocatoria fuera de lo común teniendo en cuenta su escasa actividad reciente.

Pero es que el poder de las canciones como fin en sí mismo es infinito y es también capaz de sacar de gira a la vocalista Marie, a pesar de que las secuelas del tumor cerebral que la mantuvo 'ocupada' entre 2001 y 2009 la obligue a pasar literalmente todo el concierto sentada en una silla ante el micrófono. Apenas puede caminar y necesita ayuda para llegar al centro del escenario, pero su actitud resulta en realidad indiscutiblemente inspiradora.

Porque vale, los años no pasan en balde para nadie, pero se apagan las luces del pabellón, el público aúlla y la música comienza. Y ya está, como por arte de magia todo cobra irracional sentido y como si no hubiera pasado el tiempo la concurrencia canta con vehemencia 'Sleeping in my car', 'The Big L' y 'Stars' los tres primeros éxitos de una velada que es eso, lo esperado, ni más ni menos. Una divertida sucesión de éxitos. ¿Acaso no es eso la música pop?

Y bueno, la banda es ramplona y el sonido mejorable, pero cuando Marie y Per entonan 'Spending my time' en acústico, a más de uno se le nubla la vista, mientras algún otro adquiere consciencia en ese preciso instante de que han pasado 24 años desde 'Joyride' y 27 años desde 'Look sharp!' En un mundo sin redes sociales, Roxette fueron uno de los últimos grandes fenómenos de las radiofórmulas y esa marca sigue a fuego, pasen los años que pasen.

Pero ya está, ya basta de hablar del paso del tiempo porque Roxette está pasando ahora mismo en Vistalegre y suenan 'Crash! Boom! Bang!', 'Crush on you' y la más reciente 'She's got nothing on (but the radio)'. Estamos en el tramo medio del recital, que discurre con Per correteando de un lado a otro haciendo gestitos cariñosos a Marie y la banda demostrando que en realidad son más que solventes en lo que hacen, sin estridencias ni grandes alardes.



[Fotos de PATRICIA CANO]

Y llega entonces la sucesión inapelable de hits para cualquiera que tenga más de 30 años: 'Fading like a flower', 'How do you do!' (canto alegre donde los haya con el público contagiosamente enloquecido, personalmente una sorpresa), 'It must have been love' (canto emotivo donde los haya, con el público contagiosamente cantarín), 'Dressed for success', 'Dangerous', 'Joyride', 'Listen to your heart' y el fin de fiesta esperado con 'The Look'.

Hubo un tiempo en mi vida en que Roxette lo eran todo. 'Joyride fue mi primer vinilo y lo desintegré de tanto escucharlo (ahora decora la pared de mi habitación junto a algunos otros). En 2011 pude por fin saldar cuentas y verles por primera vez. En esta ocasión no iba especialmente motivado pero resulta intrigante comprobar cómo, después tantas idas y venidas por la vida, uno termina reconociéndose a sí mismo en unas canciones aparentemente inofensivas. Tantas idas y venidas para terminar con Roxette en Carabanchel, en mi barrio de siempre, en mi casa. Es el dichoso poder de las canciones que nos mantienen como rehenes de por vida.

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