Vídeos de conciertos: Roger Waters el 24 de mayo de 2018 en el WiZink Center de Madrid

No era yo muy de Pink Floyd de crío. Ahora ningún crío es de Pink Floyd, pero en su día yo andaba en el cruce de caminos de si Pink Floyd o Bruce Springsteen. Los primeros por mi hermano mayor y el segundo por su desde hace ya mucho ex. Me decanté por la ex, soy así de fulano. Pero fue solo al principio.

Me costó pero finalmente entré machete en boca en todo el rollito y, joder, qué bien. De hecho, hace poco escuchaba una noche a altas horas 'La espuma de Venus' de Héroes del Silencio y no pude por menos que escribir a mi susodicho elder brother y decirle: "Hostias tú, Juan Valdivia es David Gilmour". Nos reímos mucho. También estuvimos en la exposición del grupo en IFEMA que, la verdad, nos moló mucho.

Ya que no hay Pink Floyd, a Roger Waters le he visto dos veces: en 2011 y 2018. Ciertamente es impresionante lo de este pavo. Es probable que Pink Floyd (¿cuántas veces he escrito ya este nombre en ocho líneas?) sean más grandes que la vida, sí. De hecho, ante la duda,…

Acthung Babies (2015) Music Hall. Barcelona

Lugar: Music Hall. Barcelona
Fecha: 4 octubre 2015
Asistencia: 500 personas

Even better than the real thing

No seré yo quien defienda a los grupos de versiones, pero desde luego cumplen una función vital. Tienen su momento. Y si no que se lo digan al tipo ese cincuentón que anoche gritaba 'Pride' aferrado a su cerveza en el fondo de la sala y que, al tiempo, con la mirada buscaba una complicidad palpitante que, efectivamente, reinaba en el lugar.

Porque lo de los Achtung Babies fluctua sobre esa fina línea que separa el tributo de la parodia, correcto. Pero las dudas se disipan rápido, pues como músicos clavan las canciones con una perfección pasmosa, lo cual les reivindica por la vía rápida como ejecutantes solventes que le dan al personal lo que busca: la excusa.



La excusa para eso tan manido de viajar el tiempo y liberarte, para enajenarte y sentir. Se trata sencillamente de eso y el plan es perfecto: concierto de U2 en Barcelona el lunes y precalentamiento el domingo con Achtung Babies ante una concurrencia que destila ansiedad ante la inminencia del reencuentro consigo misma.

No es cosa de extenderse demasiado, pero básicamente recalcar que los tipos clavan el repertorio de la actual gira de U2 de principio a fin para, en la parte final, pegarse un homenaje recuperando las canciones menos manidas del disco que les da nombre. Y ya que se ponen se ponen hasta peluca negra y gafas de mosca. Si se hace se hace.

En definitiva, no son U2 pero si te los cruzas te van a desafiar sin miramientos. Tienen todos los tics de los originales y eso te resulta inquietante porque te hace sentir un freak pero, sabes, si agachas la cabeza y escuchas, realmente está sucediendo algo. Es la magia de unas canciones que tienen vida propia por mucho que sientas que son tuyas. Y al final todo se resume en eso: canciones que son de todos en una ceremonia de liberación colectiva. La bendita secta, vaya.


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