Vídeos de conciertos: Roger Waters el 24 de mayo de 2018 en el WiZink Center de Madrid

No era yo muy de Pink Floyd de crío. Ahora ningún crío es de Pink Floyd, pero en su día yo andaba en el cruce de caminos de si Pink Floyd o Bruce Springsteen. Los primeros por mi hermano mayor y el segundo por su desde hace ya mucho ex. Me decanté por la ex, soy así de fulano. Pero fue solo al principio.

Me costó pero finalmente entré machete en boca en todo el rollito y, joder, qué bien. De hecho, hace poco escuchaba una noche a altas horas 'La espuma de Venus' de Héroes del Silencio y no pude por menos que escribir a mi susodicho elder brother y decirle: "Hostias tú, Juan Valdivia es David Gilmour". Nos reímos mucho. También estuvimos en la exposición del grupo en IFEMA que, la verdad, nos moló mucho.

Ya que no hay Pink Floyd, a Roger Waters le he visto dos veces: en 2011 y 2018. Ciertamente es impresionante lo de este pavo. Es probable que Pink Floyd (¿cuántas veces he escrito ya este nombre en ocho líneas?) sean más grandes que la vida, sí. De hecho, ante la duda,…

Descubriendo a U2 con Rock en Familia (2017) Teatro Rialto. Madrid

Lugar: Teatro Rialto. Madrid
Fecha: 19 febrero 2017
Asistencia: 1.000 personas
Artistas Invitados:

Desparramando en familia in the name of U2

De un tiempo a esta parte, proliferan las propuestas que tratan de aunar los intereses clásicos de los padres y las madres con las infinitas ganas de jarana de sus más pequeños. Porque una vez que se tiene descendencia, eso de asistir a conciertos se complica exponencialmente, pero las ganas no necesariamente desaparecen. Y aquí aparece Rock en Familia para tratar de poner las cosas algo más fáciles con sus citas matinales.

La idea es sencilla y aparentemente infalible: tiramos de grupos tributo de grandes nombres de la historia del rock y así propiciamos que los sufridos progenitores se animen a salir de sus cuevas a cambio de una buena ración de música en directo. De paso, se convierte en una suerte de rito iniciático para los más pequeños, que se enfrentan así cara a cara y en vivo y en directo al cancionero clásico que tanto gusta a sus padres.

Porque claro, si quieres por ejemplo llevar a tus hijos a ver a U2, tienes que comprar 3, 4 o 5 entradas. En el caso de que las consiguieras, tendrías que gastarte una pasta gansa, luego con el ya consabido riesgo de que tu chavalería se aburra o te dé la noche vete a saber por qué loco motivo. Es una movida y cada uno tiene que decidir si ese tipo de apuestas compensan cuando los críos son todavía demasiado canijos.

Por eso, resulta bastante más sencillo adentrarles a la historia del rock con conciertos de este tipo, con música en directo con fines de ocio y también intenciones didácticas. Vale que yo personalmente no soy defensor de las bandas tributo, aunque cierto es que cada vez que he asistido a algún recital de este tipo, la experiencia siempre es divertida. ¿Y sabéis por qué? Pues porque las canciones están por encima de todo lo demás.



Si los músicos que las interpretan lo comprenden y hacen su labor con honestidad y cariño, la jugada suele ser positiva. Siempre hay recelos iniciales, pero cuando el público también entiende que no se trata de buscar las diferencias, sino de celebrar la banda sonora de nuestras vidas entre amigos, la historia adquiere todo su sentido. Y en este caso, además, compartes esa pasión con tus hijos, añadiéndole emotividad al asunto.

Todas estas reflexiones llegan un día después de que este domingo 19 de febrero el Teatro Rialto de la Gran Vía madrileña se llenara para otra cita de Rock en Familia, en este caso con el título de 'Descubriendo a U2'. La música la ponian en esta ocasión U2 Band, cuarteto más que solvente para interpretar con eficacia y talento el cancionero del grupo irlandés con buena pegada y abundancia de matices.

Entre la concurrencia, muchas camisetas de diferentes giras de U2 y muchos padres explicándoles a sus vástagos todo lo que mola esta y aquella canción, recordando historias de abuelo cebolleta y, en definitiva, celebrando la música, con los cuatro músicos del escenario como catalizador necesario. Antes de su actuación, un buen rato para explicar un poquito la historia de U2 con fotos y datos para poner el siempre necesario contexto.



En el recital se suceden 'Beautiful day', 'Elevation', 'Gloria'... y la chavalería desparrama de manera instantánea dejándose llevar sin ataduras. A los padres les cuesta algo más, seguramente por el horario matutino, pero terminan contagiándose del ímpetu de sus pequeños, cerrándose así el círculo virtuoso. Para cuando nuestro Bono recorre el teatro en 'Until the end of the world', el desparrame es generalizado (y el sonido notable alto).

Suenan también 'I still haven't found what I'm looking for', 'Running to stand still', 'Where the streets have no name', 'The miracle of Joey Ramone', 'With or without you', 'Sunday bloody sunday' y 'One' como cierre. Una mirada amplia a la trayectoria de U2, tocada con respesto por un guitarrista de interesante versatilidad, un vocalista que inevitablemente imita aunque no se pasa, y una sección rítmica que apuntala con fuerza.

Una mañana divertida, en definitiva, que termina con poquita formalidad, por así decirlo, con los niños bailando sobre sus butacas y por pasillos mientras sus sonrientes y orgullosos padres les hacen decenas de fotos. Muchos de ellos seguro que llevan años dándoles la murga con U2 y este domingo por fin disfurtan de los réditos. Misión cumplida pues, tampoco hay que ir más allá. La familia que rockea unida, rockeará para siempre.

Y dejad que los niños se acerquen al rock. Obligadles, de hecho. Y punto.


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