Muere George Young, hermano mayor y 'creador' de AC/DC

Cualquier seguidor medio de AC/DC sabe de sobra lo que significa eso de Vanda & Young que aparece en un montón de discos de la banda comandada por el desmesurado voltaje de Angus (ya sin la irremplazable batuta de Malcolm).

Hablamos de Harry Vanda y George Young, la pareja de productores esencial en el comienzo de la carrera del grupo, siendo además George el hermano mayor de Angus y de Malcolm. Y lo comentamos porque George acaba de morir a los 70 años.

"Con dolor en nuestro corazón tenemos que anunciar la muerte de nuestro querido hermano y mentor George Young. Sin su ayuda y guía no hubiera habido AC/DC", ha dicho e el grupo en sus perfiles en redes sociales.

George fue, efectivamente, esencial en los primeros pasos de AC/DC, pues como hermano mayor ya había tenido notable éxito con sus Easybeats gracias al sencillo Friday on my mind en 1966, siete años antes del nacimiento oficial de la banda de sus hermanos.

También con Harry Vanda en sus filas, The Easybeats fueron una…

Placebo (2017) WiZink Center. Madrid

Lugar: WiZink Center. Madrid
Fecha: 29 abril 2017
Asistencia: 6.000 personas
Artistas Invitados: Digital 21

Eufórica y maciza oscuridad

Veinte años después del primer gran concierto de Placebo en Madrid en septiembre de 1997 teloneando a U2 en el Vicente Calderón, el grupo ha regresado a la ciudad para echar la vista atrás y comprobar cuanto de profundo ha sido el camino recorrido. Para reverdecer viejos laureles y corroborar que su relación con el público capitalino sigue siendo fuerte.

Porque ese es el leitmotiv de esta gira '20 Years of Placebo' en la que el dúo que comanda la nave, Brian Molko (voz y guitarras) y Stefan Olsdal (bajista, guitarrista, coros), han decidido desempolvar viejas canciones que llevaban lustros sin tocar para, en definitiva, pegarse un homenaje y reivindicar su propio legado.

En torno a esta promesa unas 6.000 personas se congregaron en la noche de este sábado en el WiZink Center para meterse entre pecho y espalda una buena ración de contundentes hits, desperdigados por siete discos de estudio. Y aunque siempre habrá quien echara en falta su canción favorita, puede decirse aquello de que sonó de lo bueno, lo mejor.

Así las cosas, tras un 'Every you every me' enlatado con imágenes en las pantallas gigantes, la banda toma la escena disparando al aire con 'Pure morning', 'Loud like love' y 'Jesus son'. Un trío de indiscutible pegada que sienta las bases de una velada compacta con sonido potente y cristalino, denso y cortante, melancólico y oscuro, terso y profundo.



En un castellano bastante decente, un perpetuamente expresivo Brian Molko se dirige a la entusiasta (y ya ligeramente talludita) concurrencia para agradecer la asistencia al cumpleaños. Y sin solución de continuidad la gramola sigue lanzando temas especialmente coreados como 'Special Needs' y 'Too many friends', apuntalados por un montaje audiovisual que, sin ser espectacular, sí es suficientemente impactante y sobre todo efectivo.

Entra el recital en una parte central especialmente dedicada a los más acérrimos, con canciones rescatadas de lo más profundo del olvido que bajan ligeramente las pulsaciones. Pero esa es también parte de la idea cuando uno se mira su propio ombligo. Claro que cuando suena llega el turno de 'Protect me from what I want' los corazones vuelven a acelerarse en una subida que ya no tiene fin.

Así se suceden 'Without you I'm nothing' (con imágenes de David Bowie en las pantallas), la musculosa 'For what it's worth', la cinemática 'Slave to the wage', 'Special K', 'Song to say goodbye' y la arrolladora 'The bitter end', que pone final al concierto en sí con ovación cerrada y los músicos tan sudorosos como satisfechos.



Claro que hasta alcanzar las dos horas aún quedaba tiempo para no uno, sino dos bises incontestables como 'Teenage angst', 'Nancy boy', 'Infra-red' y el epílogo de' Running up that hill'. Con la barriga suficientemente redonda por tanta celebración y tanto brindis, el cumpleaños llega a su término con Placebo luciendo especialmente lustrosos en su momento de madurez.

Es cierto que la velada era un triunfo cantado al tratarse de una gira especialmente destinada al festejo de la nostalgia, pero no es menos cierto que la banda los interpreta con una poderosa pulsión que hace confiar en el futuro inmediato, cuando llegue el momento de escribir el siguiente capítulo de la histoira.

Y también es indudable que hay muy pocos como Brian Molko, líder magnético y carismático que capitanea una ceremonia de oscura intensidad hasta llegar a ese punto hipnótico y curativo en el que afectación y euforia confluyen en un estado de felicidad inducido. El efecto Placebo, que se repetirá en los próximos días en Granada, Logroño y Palma de Mallorca.

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