Vídeo del concierto completo de Arctic Monkeys en el Mad Cool Festival 2018

RELACIONADO - El Mad Cool se levanta con Arctic Monkeys, Jack White y Franz Ferdinand pero vuelve a caer con la cancelación de Massive Attack

Poco a poco se va evaporando la resaca de todas las emociones vividas durante la tercera edición del Mad Cool Festival. Los padecimientos por la organización y el recinto siguen presentes, pero el recuerdo musical se tiene que imponer necesariamente porque al final se trata de eso: De música y de conciertos.

El festival madrileño se apuntó un buen tanto al aliarse con La2 de TVE para emitir en directo alguno de sus conciertos más destacados, como por ejemplo el de Arctic Monkeys, cabezas de cartel de la jornada del viernes. Por eso ahora podemos revivirlo y degustarlo tranquilamente a través de YouTube con buena calidad.

Y eso mismo hacemos, claro que sí, no sin antes recordar que AQUÍ puedes leer la crónica de ese viernes encabezado por Alex Turner y los suyos, con diversas consideraciones sobre todo lo acontecido encima del escenario y en el rest…

Vetusta Morla (2018) La Caja Mágica. Madrid

FOTO DE MI QUERIDO ALFREDO, MUSICAZUL


Antes escribí otra movida, algo pretendidamente serio, cuando yo no soy para nada eso. O sea, pretendo intentar hablar de las cosas con conocimiento de causa y creo que a veces lo logro. La crónica del conci en Europa Press se titula 'El histórico punto de inflexión de la música independiente española'. Pues eso es jodidamente verdad. Y ahora es cuando voy a empezar a soltar palabrotas porque es así como nos comunicamos al final de la noche. Vetusta Morla la puta polla no solo por esta noche sino por todo lo que significa y me inspira.

Primero, reproduzco el primer párrafo de la crónica 'seria' porque la verdad es que está guapo: "Noche de San Juan, noche de transformación. Porque la música independiente española ya nunca más será lo que fue. La catarsis colectiva de 38.000 personas con Vetusta Morla en La Caja Mágica de Madrid marca un punto de inflexión a partir del cual hay que empezar a escribir otra historia. La noche más corta del año, aparte de adoración al fuego, trae consigo toda la amplitud del futuro abierto bajo la luna llena".

Esto es así. Y ahora me meto en mi jardín. Joder el chat de whatsapp, me tenéis hartito. Venga a preguntas, venga a trallar. Pero a ver, querid@s, pues unas cerves en la puerta y a nadar maradentro. Yo es que siempre que pienso en Vetusta pienso en Héroes del Silencio. Es otra historia, pero es lo mismo. Mismo sitio, distinto lugar. Es nuestro puto lugar, claro que sí, esa es la clave con Vetusta. Que son de los nuestros. Eso crea mogollón de nexos e imágenes.

Tenéis que visualizar lo siguiente: Barras de bar, vertederos de amor. Ah, El último de la fila, pues sí quizás con Héroes y Mecano los otros fenómenos sociales antes de Vetusta. Estoy pensando y a mi bola, estamos en un bareto y hay mucho ruido y estamos descubriendo el mundo. No es real esto, pero es el ambiente en el que quiero hablar porque es donde surge la transformación. Por la noche, en un bar, después del concierto más importante de la música independiente española. Ahí cambiamos el mundo con unos copazos.

Que trabajamos todos muchísimo, pero esta la ridiculez. Millones de malditas horas. Pero hay que tomarse una copa. Sobre todo después de millones de fotos, de abrazos, de besos, de sonrisas. ¿Y eso por qué? Pues porque Vetusta Morla nos ha puesto aquí con sus santos cojones. Sería 2004 o 2005 cuando mi primera gran ex me dijo 'voy a Ritmo & Compás a ver a unos pavos que te van a flipar'. Me zafé y aún ni sé cómo porque caigo en todas las malditas trampas. Algo que, a la larga, es lo más divertido, también os lo digo.

Por lo que fuera, por amor o por rollo mega chungo, pues habíamos estado juntos nueve años, eso me tocó los huevos para mal. Y ya el nombre quedó ahí, algo que me jode porque el periodista soy yo. Pero no lo descubrí yo, no. Epic fail. Luego me lo curré, eso sí, y la primera vez que vi a Vetusta Morla fue en enero de 2009 en el Festival Actual de Logroño en el pabellón ese de allí. Recuerdo que me preocupaba que fuéramos pocos, como si la historia fuera conmigo. Eso es identificarse con algo. También me encontré en el baño con un colega del barrio, otro momento loquísimo que ya veis, estamos compartiendo.

No he dicho ni una palabra del concierto de ayer, pero ya estamos compartiendo y ya sabéis que da gusto con noches así. El puto chat de whatsapp que todos luego ignoran, las latas en 'el chino', los reencuentros a pecho descubierto. Todo es como a ese nivel de excitación y encima esta vez tenemos un porrón de canciones que igual no lo sabéis, pero son de todos y por la cara. Estoy absolutamente convencido de que sin hablar nada de música, ya sabéis que somos iguales porque hemos vivido juntos una movida tocha e histórica.

Y como esta es mi web y no me da nada de dinero, voy a hablar de mis colegas (y les seguís en la Twitter a los que tienen porque somos todos obrerazos de la vida): Cristina, Alfonso, Alejandro, Jose, Carmina, Ana, Ana, Alfredo, Araceli, Mónica, el piloto Efrén, la maravillosa María, el idiota de la agencia EFE Javier, Laura, Isaías, mi pareja favorita Rebe y Sergio... y luego quienes no llegaron como Rubén, Beatriz, otra Ana...

Esta última Ana es la mamá de dos de mis niños. Clara y Nicolás. Que me dicen "papá, esas pulseras de qué son". Pues son de vivir muchos momentos bonitos con mucha gente bonita. Cada puta pulsera es una alegria pero esta azul que pone Vetusta Morla, esta concretamente, ahora me duele mucho la cabeza pero a la vez, me hace feliz. Como cuando por primera vez vimos a Vetusta Morla nosotros dos en el Palacio de los Deportes de Logroño en 2009 "y éramos cuatro gatillos" como me acaba de decir. No se puede olvidar algo asi porque, básicamente, somos eso y hasta aquí hemos crecido hoy.




Y ahora os clavo la crónica un poquito más seria porque yo qué sé:

Noche de San Juan, noche de transformación. Porque la música independiente española ya nunca más será lo que fue. La catarsis colectiva de 38.000 personas con Vetusta Morla en La Caja Mágica de Madrid marca un punto de inflexión a partir del cual hay que empezar a escribir otra historia. La noche más corta del año, aparte de adoración al fuego, trae consigo toda la amplitud del futuro abierto bajo la luna llena.

Y es que más allá de los festivales multitudinarios, el indie patrio requería ya un concierto generacional que todos podamos recordar juntos. Una de esas veladas en la que, con el tiempo, resultará que éramos 100.000 porque todos fuimos. Uno de esos días para ponerse galones de melómano fatal. Vetusta Morla han marcado un hito, en definitiva, congregando una forofa multitud partiendo veite años atrás desde la más profunda independencia.

Las calles de San Fermín, de hecho, bullen bajo el sol mientras el gentío se arroja contra los bares. Los teléfonos móviles se calientan de más tratando de unir a todos esos amigos que quieren vivir esto juntos. Es todo muy a lo grande, como cuando viene de fuera cualquier guiri súper estrella internacional, solo que esta vez los que nos unen son de los nuestros y esa es una diferencia determinante que consigue una identificación más pura. Y además han llegado hasta aquí a su manera, trabajándoselo a vida o muerte. Eso también significa muchas cosas e inspira otras.

Pero lo más importante siempre es la música. Por eso estamos exactamente aquí. Y empieza a sonar pasadas las diez de la noche, cuando aún es de día y Madrid disfruta de un atardecer limpio e infinito como pocos. En un ambiente de comunión y camaradería absoluta se enciende el escenario con Mismo sitio, distinto lugar, la canción que da título al cuarto y último disco de Vetusta Morla, alrededor del cual nos congregamos. Empieza el karaoke, prosiguen los abrazos, explota la máquina de selfies. Todas las emociones posibles rebotan unas contra otras.

Se suceden con un sonido limpio y potente temas nuevos como Deséame suerte, El discurso del Rey, Palmeras en La Mancha, antes del aquelarre rockero que resulta ser Golpe maestro. Pirómanos adquiere todo su sentido en la noche de las fogatas y Maldita Dulzura resulta tan arrebatadora como de costumbre. Cuarteles de invierno rebosa épica y Copenhague emociona siempre. Da gusto ver a la gente cantar a gritos con los ojos cerrados y los puños cerrados. Recitar canciones que pertenecen a este tiempo presente al que por el resto de los tiempos nos remitirán.

"Infinitas gracias por venir esta noche a celebrar uno de los momentos más impresionantes que hayamos tenido. Hace unos 20 años iniciamos un proyecto lleno de ilusión, perserverancia, intuición y trabajo", dijo un emocionadísimo Pucho antes de brindar con el resto del grupo por "quemar las cosas que no nos gustan y mirar con esperanza al futuro".

No faltan las reivindicaciones vitales propias del discurso del grupo: "Estamos hartos de escuchar sentencias contra bomberos y gente que se juega por salvar vidas en el Mediterráneo; eso no crea un efecto llamada, que no se le dé la vuelta al cuento y se juzgue a quien no se debe juzgar, hablamos de protegernos los unos a los otros. Nosotros mismos tenemos un amigo a la espera de una sentencia por un desahucio inminente".

"El fuego lo hago yo" canta Pucho precisamente en Fuego, otra alineación de los astros esta noche. Las también recientes Guerra Civil, La vieja escuela y 23 de junio antes de la sucesión inapelable que se abre con toda la grandilocuencia de Al respirar y continúa con la delicadeza de La deriva, el aluvión de Mapas, el ímpetu de Sálvese quien pueda y el desparrame absoluto de Valiente. Canciones que nos abren la puerta para que entremos a vivir en ellas. En soledad o, a poder ser, todos juntos todos a la vez.

El éxtasis comunal se convierte en Pucho corriendo entre la gente y el grupo explotando a su espalda con Te lo digo a tí y Fiesta mayor antes de los bises desplegando todo el esplendor de un escenario a la altura de las circunstancias y en el que la parte visual tiene también un poderío muy relevante. Aún hay tiempo para más con la reciente Consejo de sabios, posiblemente la mejor canción jamás escrita por Vetusta Morla, que consigue un silencio tan reverencial como inesperadamente íntimo.

El hombre del saco es básicamente el penúltimo trueno y el final se perfila con Los días raros, otra canción en el 'top 3' del grupo madrileño por lo que significa, lo que transmite y a lo que aspira. Y por cómo crece cada noche ante el público hasta el punto de reventar en inapelable epílogo. Vetusta Morla se despiden radiantes como ganadores de la "lotería del cosmos", en una noche que es que encima les salió todo lo bien que cualquiera querría. Cuando quien fuera proyectó la construcción de La Caja Mágica nunca jamás imaginó el significado que su aparcamiento tendría para la música española. Lo dicho: Mismo sitio, distinto lugar".





Y ya que estamos ambientándonos para este concierto, aprovechemos para recuperar todas las crónicas que hay en Mercadeo Pop sobre viejos recitales de Vetusta Morla. Una banda en progresión constante, punta de lanza de toda una generación y que no tiene por qué haber encontrado todavía su techo. Esa historia seguirá escribiéndose a partir del 23 de junio.

- Vetusta Morla (2009) Palacio de los Deportes. Logroño
- Vetusta Morla (2009) Circo Price. Madrid
- Vetusta Morla (2009) Auditorio Miguel Ríos. Rivas
- Vetusta Morla (2011) La Riviera. Madrid
- Vetusta Morla (2011) Matadero Madrid
- Vetusta Morla (2011) Low Festival. Benidorm
- Vetusta Morla (2012) Telefónica Store. Madrid
- Vetusta Morla (2014) Low Festival. Benidorm
- Vetusta Morla (2014) La Riviera. Madrid
- Vetusta Morla (2015) Palacio de los Deportes. Madrid
- Vetusta Morla (2016) Mad Cool Festival. Madrid

Y como guinda, la entrevista que publicaqué con motivo del lanzamiento del disco que presentan en esta gira, Mismo sitio, distinto lugar

- Vetusta Morla: "Pensar que ya has dado lo mejor de ti mismo te acomoda y puede que no sea cierto"

PD: Una nota mental para mí mismo. Creo que mi primer recuerdo serio de Vetusta Morla fue a finales de 2004 o principios de 2005, cuando la que había sido mi pareja durante los nueve años previos me propuso ir a ver a Ritmo & Compás a un grupo que molaba mucho y que iba a triunfar. Estaba segura de que me gustarían. Yo también, pero también estaba casi seguro de que eso pintaba a 'encerrona' extraña, así que tuve que declinar la propuesta y tomar distancia prudencial con la banda por un tiempo... Lo suficiente para que ese recuerdo sea más una anécdota que otra cosa aunque, al mismo tiempo, también constata que Vetusta Morla son banda sonora de muchas de nuestras vidas desde antes incluso de que nos diéramos cuenta.

PD2: También me hace gracia recordar que la última vez que les vi en vivo fue en la primera jornada de la primera edición del Mad Cool Festival, programados a altas horas de la madrugada siendo jueves en la noche y con un frío considerable. Mala hora, relegados por ser españoles y tocando antes menos gente de la que merecían. Pues bien, dos años después regresan al lugar de los hechos para hacer justicia y reventar el lugar. 

Comentarios

  1. Pena de organización. Un Kaos. MADRID no está preparado para estos eventos? Grandes.Vetusta. sois geniales

    ResponderEliminar

Publicar un comentario