Muere Scott Walker a los 76 años

El músico estadounidense Scott Walker ha muerto a los 76 años, según confirma su sello discográfico 4AD, que en un comunicado recogido por Europa Press le define como "un artista solista, productor y compositor de originalidad intransigente".

"De ídolo juvenil a icono cultural, Scott deja a las generaciones futuras un legado de música extraordinaria; un brillante letrista con una voz inquietante. Ha sido uno de los innovadores más venerados en el extremo de la música creativa, cuya influencia en muchos artistas ha sido reconocida libremente", apunta el sello en el comunicado, sin aclarar las causas de su defunción.

It is with great sadness that we announce the death of Scott Walker. Scott was 76 years old and is survived by his daughter, Lee, his granddaughter, Emmi-Lee, and his partner Beverly: https://t.co/awaFXWOkjapic.twitter.com/nd6MYVmWaO — 4AD (@4AD_Official) 25 de marzo de 2019

Nacido en Hamilton (Ohio) en 1943 como Noel Scott Engel, se convirtió en Scott Wa…

Slash (2019) WiZink Center. Madrid

SLASH EN MADRID. FOTO: ÓSCAR LAFOX / WIZINK CENTER

Slash en Madrid: A su bola sin Guns n' Roses

Mucho despistado en la noche de este miércoles en el WiZink Center de Madrid. Mucha camiseta de Guns n' Roses en una cita que solo contó con un disparo de la mastodóntica formación californiana en forma de un Nightrain que, como procede, partió la velada en dos.

Pero es que, tras tres años girando por todo el mundo tras regresar a Guns n' Roses dos décadas después, Slash (Saul Hudson, Londres, 1965) está tan cansado como cualquiera de interpretar ese repertorio. Bueno, quizás sea, de hecho, el más aburrido de ello, pues el público ya se sabe que es insaciable y voraz con lo suyo.

Y lo cierto es que Guns n' Roses han tocado solo en la capital en dos años ante 90.000 personas -55.000 en 2017 y 35.000 el pasado verano de 2018-, por lo que ahora se trata de degustar otra cara del icónico guitarrista de la chistera y la pelambrera, a su bola sin la banda nodriza y de regreso con sus compinches Myles Kennedy & The Conspirators.

Una alianza ésta que anda por Europa ahora presentando su tercer álbum conjunto, Living the dream (2018), y centrándose en ese repertorio con guiños a sus obras anteriores: World on fire (2014) y Apocaliptyc Love (2012). Ni rastro de Guns n' Roses salvo ese Nightrain y ni rastro de otros proyectos del guitarrista como Velvet Revolver o Slash's Snakepit.


Así que lo dicho, mucho despistado. Porque en esta ocasión Slash exigía acudir a la cita con la lección bien aprendida -muchos acudieron preparados, cierto también-. Y pareciera incluso liberado por ello, retornando a una banda con un tamaño más manejable y ajena a la presión inherente a Guns n' Roses. Al final es el rock por el rock y eso reina en el ambiente.


Con esta premisa se sucede un diverso repertorio de guitarras Gibson -incluso una de doble mástil- para canciones como The call of the wild, Halo, Standing in the sun, Ghost, Back from Cali o My antidote, bien recibidas en cualquier caso por las alrededor de 3.000 personas que no llenaron el Ring -la pista solo- del WiZink Center.

Hay contundencia y en algunos casos urgencia, hay rock duro para todos, aunque también se echa en falta algo más de volumen. The Conspirators tienen mucho oficio y el vocalista Myles Kennedy domina las tablas y canta fácil. De hecho, es uno de los cantantes de rock más sobresalientes del siglo XXI, con un amplio registro vocal y un magnetismo que, sin ser salvaje, convence.

El bajista Todd Kerns pone el punto punk al cantar We're all gonna die y Doctor Alibi a mitad de un recital que se pone tierno con The one you loved is gone y luego coge velocidad de manera ya irremediable con Mind your manners, Wicked stone y un Slash que corretea, rasga con vehemencia y se lanza a tumba abierta con unos solos pétreos que pueden llegar a hacerse bola pero que, al mismo tiempo, resultan hipnóticos.

En el tramo final el gentío recibe Nightrain como maná caído del cielo, y rematan la faena Starlight, You're a lie, World on Fire y Anastasia con la banda golpeando como una locomotora quemando carbón a toda máquina. "Myles Kennedy es un 'badass'", acertó a gritar el guitarrista, agradecido por la entrega del respetable durante las dos horas de música.

Satisfación generalizada. Slash nunca esperó a que nadie le propusiera un 'plan b' cuando salió de Guns n' Roses allá por 1996 y ahora, como es lógico, no está dispuesto a abandonarlo por muchas veces que suene el feliz tintineo de la caja registradora de su recuperada gran banda. Slash transita por su propio camino porque, en realidad, otro plan nunca hay.

OTROS ENLACES

- Guns n' Roses (1993) Vicente Calderón. Madrid
- Guns n' Roses (2017) Vicente Calderón. Madrid
- Guns n' Roses (2018) Download Festival Madrid
- Slash (2015) BarclayCard Center. Madrid
- Slash: "Tengo un sonido simple, pero intento sonar con personalidad"

CRÓNICA PUBLICADA ORIGINALMENTE POR David Gallardo (Mercadeo Pop) EN EUROPA PRESS


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